Mauricio Macri atraviesa un momento de fuerte malestar con Javier Milei. Según trascendió, el expresidente considera que el gobierno libertario “no tiene dirección racional” y que el desenlace “no terminará bien”. La frase refleja el clima de tensión que se instaló entre ambos desde las últimas semanas, tras cambios inesperados en el gabinete y diferencias en la estrategia política.
Macri se mostró especialmente molesto por el destrato recibido en Olivos, cuando fue convocado para conversar sobre la conformación del gabinete y se encontró con la salida de Guillermo Francos y su reemplazo por Manuel Adorni. “Es como que te inviten a un asado, pero cuando llegás ya no hay carne y te dicen que te pidas un Rappi”, ironizó ante sus colaboradores, graficando su enojo por la falta de previsibilidad en las decisiones del gobierno.
El expresidente también recordó que Milei lo había buscado en momentos de debilidad, como cuando el escándalo de José Luis Espert amenazaba con complicar la campaña libertaria. Sin embargo, tras el triunfo electoral, la relación se enfrió y Macri siente que el oficialismo lo dejó de lado.
En paralelo, Macri convocó a una cumbre del PRO para ordenar la tropa y evitar nuevas fugas hacia el oficialismo. La decisión apunta a reafirmar el rol de sus diputados en el Congreso y marcar que el partido no será un mero acompañante de Milei, sino un actor con peso propio en la negociación legislativa.
La tensión entre ambos líderes abre un escenario incierto: mientras Milei busca consolidar su poder con un gabinete más cerrado, Macri intenta preservar su influencia política y evitar que el fracaso del gobierno lo arrastre. El vínculo, que comenzó con gestos de cooperación, hoy se encuentra en su punto más crítico y promete seguir marcando la agenda política en los próximos meses.