El domingo 16 de noviembre, Chile vivió una jornada electoral histórica con la primera elección presidencial de carácter obligatorio. Con más del 97% de las mesas escrutadas, la candidata de izquierda Jeannette Jara obtuvo el 26,8% de los votos, mientras que el líder republicano José Antonio Kast alcanzó el 23,9%. Ambos deberán medirse en un balotaje el próximo 14 de diciembre para definir quién sucederá al presidente Gabriel Boric.
La sorpresa de la jornada fue el desempeño del populista Franco Parisi, quien se ubicó en tercer lugar con cerca del 19% de los sufragios, consolidando un espacio propio y dejando en evidencia la fragmentación del electorado. Ningún candidato logró superar el 50% necesario para imponerse en primera vuelta, lo que obliga a una segunda definición en un escenario abierto.
Además de la presidencia, los chilenos renovaron la totalidad de las 155 bancas de la Cámara de Diputados y 23 de los 50 escaños del Senado. Estos resultados configuran un nuevo mapa político que será clave para el próximo gobierno, ya que la correlación de fuerzas en el Congreso determinará la viabilidad de las reformas que se impulsen.
El presidente Boric felicitó a los candidatos y destacó la robustez institucional del país: “Chile tiene una democracia sana, una democracia robusta. La institucionalidad democrática chilena tiene que seguir siendo fortalecida por todos nuestros compatriotas”, señaló tras conocerse los resultados.
La campaña hacia el balotaje se anticipa intensa. Jara, primera militante comunista en liderar una coalición oficialista, buscará ampliar su base de apoyo más allá de la izquierda tradicional. Kast, por su parte, intentará capitalizar el voto de las distintas expresiones de derecha que sumaron respaldo en la primera vuelta. Ambos deberán seducir a los votantes de centro y a quienes apoyaron a Parisi, que podrían inclinar la balanza.
Con más de 15 millones de personas habilitadas para sufragar y una participación masiva, la elección de 2025 marca un punto de inflexión en la política chilena. El resultado del balotaje no solo definirá al próximo presidente, sino también el rumbo de un país que enfrenta desafíos en materia de crecimiento económico, seguridad y educación, en un contexto regional de alta volatilidad.