El reconocido analista de tendencias sociales y de consumo, Guillermo Oliveto, publicó ayer en Clarín un diagnóstico sobre el clima económico y político que atraviesa la Argentina después de las elecciones. Según su mirada, el oficialismo logró retener apoyo en buena parte de la población no por expectativas de mejora, sino por temor a un deterioro mayor.
Oliveto describió que cerca de un 30% de la sociedad no percibe mejoras en su situación cotidiana y que ese segmento votó al oficialismo “por miedo a estar peor”. En su análisis, la economía diaria se volvió “eterna”: cuesta vender, cuesta cobrar y el trabajo escasea, lo que genera un humor social complejo y explica el resultado electoral.
El especialista utilizó una metáfora provocadora para describir la etapa actual del Gobierno: la llamó “fase punk”, caracterizada por la destrucción y la confrontación. Según Oliveto, es necesario dejar atrás esa lógica y pasar a una etapa de construcción, con políticas que generen confianza y acciones concretas que mejoren el sistema.
En cuanto al consumo, señaló una fuerte fragmentación en las posibilidades de compra de la sociedad. Mientras algunos sectores logran sostener ciertos niveles de consumo, otros se ven obligados a restringirse al máximo, lo que refleja la desigualdad creciente. Esta dinámica, advirtió, condiciona la recuperación económica y la estabilidad política.
El análisis también subraya que la ciudadanía busca certezas mínimas: “La gente apostó a, al menos, no estar peor”, sintetizó Oliveto. Esa frase resume el estado de ánimo de un electorado que no confía en grandes promesas, sino en la posibilidad de evitar un retroceso más profundo.
En conclusión, el especialista plantea que el desafío del Gobierno es cambiar el tono y la narrativa, abandonar la lógica de destrucción y avanzar hacia un horizonte de construcción institucional y económica. Solo así podrá recomponer la confianza social y reactivar un consumo que hoy se encuentra debilitado y fragmentado.