El líder republicano mantuvo una conversación telefónica con el dictador venezolano y le exigió que deje el poder. La Casa Blanca descartó cualquier negociación y aseguró que Washington está dispuesto a intensificar su ofensiva militar.
Durante el pasado fin de semana, Donald Trump mantuvo una comunicación directa con Nicolás Maduro, en la que le transmitió un mensaje contundente: si no abandona Caracas junto a las principales figuras de su régimen en el corto plazo, Estados Unidos multiplicará las acciones militares contra Venezuela.
En la llamada participó también el secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional, Marco Rubio, lo que confirma que la administración republicana descartó alternativas de negociación como los contratos petroleros que se habían barajado en otros sectores de la Casa Blanca. La presencia de Rubio en la conversación marca un giro hacia una estrategia de presión máxima, sin concesiones.
Fuentes oficiales citadas por Infobae aclararon que no existe ninguna reunión prevista entre Trump y Maduro, desmintiendo versiones que circulaban sobre un posible encuentro. El mensaje de Washington fue claro: no habrá mesa de negociación ni hoja de ruta que permita al régimen venezolano ganar tiempo frente al cerco militar desplegado.
La advertencia de Trump se produce en un contexto de creciente tensión regional, con Venezuela aislada diplomáticamente y bajo sanciones internacionales. El endurecimiento del discurso estadounidense busca acelerar una transición política en Caracas, aunque el escenario abre interrogantes sobre la respuesta del chavismo y el impacto en la estabilidad de la región.