En el Seminario Propymes, organizado por Techint, Rocca señaló que la estrategia comercial de China responde a la caída de su consumo interno y a una política de precios bajos en manufacturas industriales y acero. Esta dinámica, dijo, “tiene un carácter predatorio” y afecta directamente a países como Argentina, que dependen de la estabilidad de sus cadenas de valor.
El consumo aparente de acero en Argentina cayó un 32% en 2024, aunque mostró un rebote en 2025 y se proyecta un crecimiento del 12% para 2026. Sin embargo, la presión de las importaciones chinas amenaza con frenar esa recuperación, generando incertidumbre en inversiones y decisiones estratégicas de las empresas locales.
La advertencia de Rocca se da en un contexto de tensiones geopolíticas y redefinición de las reglas del comercio internacional, donde Estados Unidos también reaccionó frente al avance chino. Para la industria argentina, el riesgo es doble: pérdida de competitividad y dependencia de un mercado global cada vez más dominado por el gigante asiático.
En el seminario también participó la senadora Patricia Bullrich, quien aseguró que el Gobierno “no busca una apertura acelerada”, intentando llevar tranquilidad al sector. Sin embargo, la preocupación persiste: la industria local reclama políticas claras para proteger la producción nacional y evitar que el avance de China se traduzca en más precarización y pérdida de empleo.
En síntesis: el avance de China en los mercados globales no solo plantea un desafío comercial, sino que abre un debate profundo sobre el modelo productivo argentino y la necesidad de políticas que equilibren apertura con protección de la industria nacional.