17 de Julio de 2026
Economía / 09-02-2026

Lento arranque de la construcción en 2026: cayó 11,6% la demanda de materiales en enero





El Índice Construya registró una fuerte baja mensual en la venta de insumos al sector privado y quedó 1,1% por debajo del nivel de un año atrás. El dato reaviva dudas sobre el ritmo de la actividad en los próximos meses.

La construcción privada comenzó el año con señales de enfriamiento. Según el Índice Construya (IC), que mide la evolución de los volúmenes vendidos por las principales empresas proveedoras del país, en enero de 2026 se registró una caída mensual desestacionalizada del 11,6% respecto de diciembre. En la comparación interanual, el indicador se ubicó 1,1% por debajo de enero de 2025

El IC agrupa una canasta amplia de productos clave para la industria: desde ladrillos cerámicos, cemento portland y aceros largos, hasta carpintería de aluminio, pinturas impermeabilizantes, sanitarios y materiales eléctricos. La baja refleja un ajuste típico tras el cierre del año, aunque la magnitud del retroceso encendió luces de alerta en el sector. 

Desde el Grupo Construya explicaron que la caída de enero responde a un comportamiento estacional, pero advirtieron que la dinámica de febrero y marzo será decisiva para evaluar si se trata de un ajuste circunstancial o si anticipa un año de mayor debilidad. “La actividad real de obra aún muestra cautela, y el cierre del año anterior dejó un piso más bajo del habitual”, señalaron. 

El dato contrasta con el repunte observado en diciembre de 2025, cuando las ventas de insumos habían crecido un 5,8% respecto del año anterior. Ese cierre positivo había generado expectativas de continuidad, pero el arranque de 2026 volvió a mostrar fragilidad en la demanda.  

Los operadores del sector sostienen que la construcción atraviesa un momento sensible, en un contexto económico con claros y oscuros. La falta de definiciones en materia de inversión pública y privada, sumada a la cautela de los desarrolladores, condiciona el ritmo de la actividad. 

En este escenario, la evolución del primer trimestre será clave. Si la demanda de materiales no logra recuperarse, el sector podría enfrentar un año marcado por la desaceleración, con impacto en empleo y en la cadena de proveedores.

El retroceso también refleja la prudencia de los consumidores finales. La incertidumbre económica y las dificultades de financiamiento frenan proyectos de construcción y remodelación, lo que repercute directamente en la venta de insumos.

A pesar de la caída, los analistas remarcan que la construcción sigue siendo un termómetro relevante de la economía argentina. Su desempeño está estrechamente ligado al nivel de inversión y al clima de confianza de los agentes privados.

El desafío para el sector será recuperar dinamismo en los próximos meses, con políticas que incentiven la obra privada y con señales claras desde el Gobierno sobre la continuidad de proyectos de infraestructura.

Por ahora, el arranque de 2026 deja un dato contundente: la construcción comenzó el año con un freno marcado, y la recuperación dependerá de cómo evolucione la demanda en el corto plazo.

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