La Cámara de Diputados convocó para mañana una sesión especial en la que se pondrá a consideración el Presupuesto 2026 junto con la reforma tributaria impulsada por el Poder Ejecutivo. La decisión llega tras semanas de negociaciones en comisión y promete un debate intenso en el recinto.
El proyecto de Presupuesto plantea un escenario de ajuste fiscal, con reducción del déficit y recorte de subsidios, acompañado por una pauta de crecimiento moderado. Desde el oficialismo lo defienden como un paso necesario para estabilizar las cuentas públicas, mientras que la oposición advierte sobre el impacto en el gasto social y la inversión.
La reforma tributaria, en paralelo, incluye modificaciones en el régimen de Ganancias y en impuestos internos. El Gobierno busca ampliar la base imponible y simplificar tributos, aunque los bloques opositores señalan que la medida podría encarecer el consumo y afectar a sectores medios y productivos.
El clima político anticipa tensión: gobernadores reclaman fondos para obra pública y programas sociales, mientras que las cámaras empresarias siguen de cerca los cambios impositivos que podrían alterar la competitividad. La sesión especial se convierte así en un termómetro de la relación entre el Ejecutivo y el Parlamento.
El desenlace marcará el rumbo económico de 2026. Si el oficialismo logra aprobar ambos proyectos, consolidará su estrategia de ajuste y orden fiscal. Si fracasa, quedará expuesto a un escenario de mayor incertidumbre política y económica en el inicio del nuevo año.