San Lorenzo quedó acéfalo tras la renuncia masiva de la mayoría de los integrantes de su Comisión Directiva. El presidente Marcelo Moretti, resistido por distintos sectores internos y por la propia oposición, quedó prácticamente solo en el cargo, acompañado apenas por un puñado de dirigentes. La fractura se consumó en una reunión maratónica en el Nuevo Gasómetro, donde se alcanzó el número de dimisiones necesarias para decretar la acefalía.
La gestión de Moretti, que había asumido hace dos años, se derrumbó en medio de denuncias, tensiones políticas y reclamos de los socios. Según los estatutos, la salida de la mayoría de los directivos obliga a convocar de inmediato a una Asamblea Extraordinaria, que deberá fijar fecha de elecciones anticipadas y designar una comisión de transición para garantizar el funcionamiento institucional.
El clima en el club fue de máxima tensión. Mientras se redactaba el acta de renuncias, Moretti intentó frenar la estampida y pidió personalmente a los asambleístas que no firmaran. Sin embargo, el quiebre fue irreversible: la mayoría de los dirigentes se apartó y dejó al presidente en una soledad política casi absoluta.
Los hinchas también hicieron sentir su descontento. Afuera del estadio Pedro Bidegain se autoconvocaron y reclamaron la salida de toda la dirigencia. Los cánticos contra la Comisión Directiva acompañaron la jornada, que terminó cerca de la medianoche con la confirmación de la acefalía.
Ahora, el futuro inmediato de San Lorenzo dependerá de la Asamblea de Representantes, que en las próximas 48 horas deberá definir los pasos a seguir. La crisis institucional abre un nuevo capítulo en la vida política del club, con elecciones anticipadas en el horizonte y la necesidad de recomponer la confianza de los socios.