El vínculo entre el PRO y La Libertad Avanza atraviesa su peor momento desde el inicio del gobierno de Javier Milei. La tensión estalló tras las designaciones en la Auditoría General de la Nación (AGN), donde el oficialismo avanzó con nombres propios sin acordar previamente con sus socios parlamentarios. La decisión fue interpretada como una señal de ruptura y generó un fuerte malestar en la cúpula del PRO.
Según trascendió en el Congreso, los auditores designados responden directamente al oficialismo y dejaron afuera a los candidatos que el PRO había propuesto para ocupar esos cargos. “La relación está rota”, admitieron dirigentes cercanos a Mauricio Macri, que ven en la jugada una muestra de que Milei busca gobernar sin alianzas estables y con escasa voluntad de negociación.
El enojo se trasladó a las bancadas legislativas, donde diputados y senadores del PRO evalúan endurecer su postura frente a los proyectos del Ejecutivo. Hasta ahora, el partido había acompañado varias iniciativas clave, pero la falta de diálogo en la AGN encendió las alarmas sobre el futuro de la coalición opositora.
En paralelo, referentes de La Libertad Avanza defendieron las designaciones y aseguraron que se trata de “una decisión soberana del oficialismo” para garantizar control y transparencia en el organismo. Sin embargo, en el PRO interpretan que se trató de un movimiento unilateral que debilita la confianza y complica la construcción de acuerdos en el Congreso.
La disputa por la AGN se suma a otros roces recientes entre ambos espacios, como el debate por la reforma laboral y el Presupuesto. El escenario anticipa un 2026 marcado por la fragmentación opositora y por la dificultad del Gobierno para sostener alianzas que le permitan avanzar con sus reformas estructurales.