18 de Abril de 2026
Internacionales / 06-01-2026

El ex dictador venezolano Nicolás Maduro seguirá detenido en Nueva York y volverá a declarar ante la justicia el 17 de marzo





Maduro fue capturado en Caracas y trasladado a Estados Unidos, donde enfrenta cargos federales por narcoterrorismo y narcotráfico. En su primera audiencia se declaró inocente y denunció haber sido “secuestrado”. El proceso abre un capítulo de alto impacto político y diplomático.

El ex dictador venezolano Nicolás Maduro permanecerá detenido en Nueva York y deberá volver a declarar ante la justicia estadounidense el próximo 17 de marzo. La decisión fue tomada por el juez Alvin Hellerstein en una corte federal de Manhattan, tras la primera audiencia en la que el líder chavista enfrentó cargos por narcoterrorismo y narcotráfico.

Maduro fue capturado el 3 de enero en Caracas y trasladado inmediatamente a Estados Unidos en una operación que generó fuertes tensiones diplomáticas. Su esposa, Cilia Flores, también quedó imputada en el mismo proceso, lo que refuerza la magnitud del caso y su impacto en la estructura del chavismo.

Durante la audiencia, Maduro apareció con uniforme de presidiario y se declaró “no culpable” de los cargos en su contra. En español, afirmó que sigue siendo presidente de Venezuela y denunció que fue “secuestrado” en su residencia de Caracas. Incluso llegó a definirse como “prisionero de guerra”, antes de que el juez interrumpiera su intervención.

Los fiscales estadounidenses lo acusan de haber liderado una red criminal vinculada al narcotráfico internacional, con conexiones directas a grupos armados y operaciones de narcoterrorismo. Según la acusación, Maduro habría utilizado su posición de poder para facilitar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y otros países, consolidando un esquema de corrupción y violencia.

La captura y el proceso judicial contra Maduro se interpretan como un golpe estratégico de Washington, que busca desarticular las estructuras de poder vinculadas al narcotráfico en América Latina. Al mismo tiempo, abre un debate sobre la legalidad de la intervención militar que permitió su detención y sobre las consecuencias políticas que tendrá en la región.

En Venezuela, la noticia ha generado reacciones encontradas. Sus seguidores denuncian una violación de la soberanía nacional, mientras que sectores opositores celebran lo que consideran el inicio de un proceso de justicia largamente esperado. La próxima audiencia del 17 de marzo será clave para definir el rumbo del caso y el futuro político de quien durante años se aferró al poder en Caracas.

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