La revelación del Washington Post sacudió el tablero político internacional: Donald Trump habría decidido dejar fuera a María Corina Machado de cualquier rol en la transición venezolana por haber aceptado el Premio Nobel de la Paz. El mandatario, que desde hace años codicia ese reconocimiento, interpretó la actitud de la opositora como una afrenta personal.
Machado, que agradeció públicamente a Trump y le dedicó el galardón, no imaginó que esa decisión sería leída como una traición. Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, el presidente esperaba que la dirigente rechazara el premio y lo reivindicara como suyo. “Si lo hubiera rechazado y dicho: ‘No puedo aceptarlo porque le pertenece a Donald Trump’, hoy sería la presidenta de Venezuela”, aseguró uno de los informantes citados por el Post.
El veto de Trump no solo afecta a Machado, sino también a Edmundo González Urrutia, otro referente opositor que fue descartado por el presidente estadounidense. “Es una mujer muy amable, pero no inspira respeto”, dijo Trump sobre Machado, en declaraciones que marcaron un duro golpe a las expectativas de la oposición venezolana y a los aliados internacionales que la respaldaban.
La decisión se inscribe en un contexto complejo: tras el secuestro de Nicolás Maduro, Washington buscaba figuras para liderar la transición en Caracas. Sin embargo, la reacción de Trump muestra cómo sus intereses personales y su obsesión con el Nobel de la Paz influyen en la política exterior. El mandatario ya había manifestado su molestia porque la academia sueca otorgó el premio a Barack Obama y no lo consideró a él, pese a sus gestiones en conflictos como Ucrania y Gaza. Online
En Venezuela, la exclusión de Machado generó desconcierto. Sus seguidores esperaban que, tras la caída de Maduro, ella pudiera ocupar un rol central en la reconstrucción institucional. En cambio, el escenario se reconfigura con otros nombres, mientras la líder opositora intenta recomponer su relación con Trump, incluso ofreciendo públicamente “regalarle” el Nobel como gesto de reconciliación.
El episodio revela cómo las tensiones personales del presidente estadounidense pueden alterar procesos políticos de gran escala. La transición venezolana, que parecía abrirse con la salida de Maduro, ahora enfrenta un nuevo obstáculo: la voluntad de Trump de imponer su propio relato y sus condiciones, incluso por encima de los consensos internacionales.