La vicepresidenta Victoria Villarruel se trasladó al Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, para acompañar a brigadistas y autoridades locales en medio de los incendios forestales que ya devastaron miles de hectáreas. Su presencia en el terreno contrastó con la actitud del presidente Javier Milei, quien se limitó a subir a redes sociales una foto creada con inteligencia artificial para agradecer a los combatientes del fuego.
Durante su visita, Villarruel dialogó con el intendente del parque y con brigadistas, y reclamó penas más duras contra quienes inicien incendios de manera intencional, señalando que se trata de un delito que pone en riesgo vidas humanas y destruye patrimonio natural. La vicepresidenta buscó así marcar un perfil propio en la gestión de la crisis ambiental.
El contraste con Milei fue evidente: mientras Villarruel evitó la exposición mediática en redes sociales y se mostró en contacto directo con los afectados, el presidente recibió críticas por recurrir a una imagen digital en lugar de viajar a la zona. Incluso trascendió que Villarruel solicitó un helicóptero para sobrevolar el área y que el mandatario se lo negó, lo que expuso las tensiones internas en el Gobierno.
Los incendios en la Patagonia ya consumieron más de 12.000 hectáreas y mantienen en alerta a las comunidades cercanas. Brigadistas trabajan con recursos limitados y en condiciones extremas, lo que reaviva el debate sobre el recorte presupuestario al Servicio Nacional de Manejo del Fuego y la necesidad de reforzar políticas de prevención.
La visita de Villarruel fue interpretada como un gesto político de diferenciación frente a Milei, que quedó expuesto por su ausencia física en la emergencia. Con su reclamo de penas más duras y su presencia en el terreno, la vicepresidenta buscó instalarse como una figura activa en la gestión de crisis, en un contexto de creciente tensión dentro del oficialismo.