El Gobierno argentino anunció que remitirá al Congreso el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos para que sea discutido en el período de sesiones ordinarias de marzo. El entendimiento, rubricado en Washington por el canciller Pablo Quirno junto a funcionarios de la administración de Donald Trump, constituye uno de los pilares de la estrategia de alineamiento político y económico impulsada por el presidente Javier Milei.
El pacto contempla la eliminación de más de 200 barreras arancelarias y la apertura de nuevos mercados para productos argentinos, en especial carne vacuna, acero y aluminio. A cambio, la Argentina se compromete a revisar restricciones vigentes y facilitar el ingreso de bienes estadounidenses. Según el Departamento de Comercio norteamericano, el acuerdo busca establecer un marco transparente y regido por reglas claras para las relaciones bilaterales.
Desde el Ejecutivo nacional adelantaron que, en caso de lograr la sanción parlamentaria, la implementación será por etapas, con el objetivo de garantizar una transición ordenada en los sectores productivos locales. “No se trata de un shock inmediato, sino de un proceso gradual que permita a la industria adaptarse”, señalaron fuentes oficiales.
El envío del acuerdo al Congreso abre un nuevo capítulo en la relación bilateral, que en los últimos meses se profundizó con gestos políticos y militares. Para el oficialismo, la aprobación legislativa será una señal de confianza hacia los mercados internacionales y un paso clave para consolidar la alianza estratégica con Washington.
Sin embargo, la iniciativa promete generar debate en el Parlamento. Sectores opositores ya anticiparon reparos sobre el impacto que podría tener en la producción nacional y en el empleo. El Gobierno confía en que el respaldo de los bloques aliados permitirá avanzar con la ratificación, aunque reconoce que la discusión será intensa y marcará uno de los ejes centrales de la agenda legislativa de marzo.