El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió este martes el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero, que registró una suba del 2,9%. El número marcó una leve aceleración respecto a diciembre y se posicionó como el registro mensual más elevado desde marzo de 2025. Con este dato, la inflación interanual alcanzó el 32,4%, rompiendo una racha de estabilidad que el equipo económico intentaba consolidar por debajo de la barrera del 2%.
La publicación se dio en un clima de extrema tensión política. Es el primer dato oficial tras la renuncia de Marco Lavagna, quien dejó la dirección del INDEC la semana pasada tras chocar con el Ministerio de Economía. La polémica central radica en el "cajoneo" de la nueva canasta de consumo: el Gobierno decidió suspender a último momento el uso de la metodología basada en la encuesta 2017/18 —que modernizaba los pesos de cada rubro— para seguir utilizando la estructura de gastos del año 2004.
"El programa económico se apoya en el equilibrio fiscal y el control estricto de la cantidad de dinero", afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, a través de sus redes sociales tras conocerse el número. Sin embargo, para los analistas, la decisión de mantener la fórmula antigua responde a que la nueva estructura (con mayor peso en servicios y transporte) habría arrojado números incluso más complejos de explicar en un contexto de ajuste de tarifas.
El rubro que más empujó el promedio general fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, con un salto del 4,7%. Dentro de este capítulo, las verduras y las carnes mostraron subas que en algunas regiones superaron el 20%, lo que explica por qué la inflación de los sectores más vulnerables corre por encima del índice general. Por el contrario, el sector de Indumentaria y Calzado fue el único que registró una caída (0,6%), producto de la fuerte recesión y el desplome de las ventas minoristas.
La brecha entre el dato oficial y las expectativas privadas también alimentó las dudas. Mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) y consultoras como Equilibra proyectaban una cifra cercana al 2,5%, el 2,9% final cayó como un balde de agua fría en los mercados. Esta diferencia de cuatro décimas reavivó las críticas de la oposición sobre la transparencia de las estadísticas, en un momento donde la credibilidad del INDEC es la principal moneda de cambio para el esquema de estabilización del Gobierno.
Para febrero, el panorama no parece más sencillo. Con el arrastre de enero y los aumentos ya aplicados en servicios públicos y transporte, los especialistas advierten que perforar el piso del 2% será una tarea difícil para el primer trimestre del año. La gran incógnita sigue siendo cuándo se implementará finalmente la modernización del IPC o si, por el contrario, la "fórmula Lavagna" quedará archivada definitivamente en favor de un índice que, según sus detractores, ya no refleja el consumo real de los argentinos.