El paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) arrancó en la madrugada de este jueves y se extenderá por 24 horas. La protesta, sin movilización, busca frenar el avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, que será discutida en la Cámara de Diputados durante la jornada.
En las primeras horas del día, el movimiento en las calles fue escaso. La mayoría de las líneas de colectivos se sumaron a la medida, aunque algunas excepciones —como las de la empresa DOTA— mantuvieron servicios mínimos. Taxis y aplicaciones de transporte operan con normalidad, lo que permitió cierta circulación en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
El paro también afecta a trenes y subtes, que permanecen sin actividad, generando complicaciones para quienes dependen de estos medios para trasladarse. En el sector aéreo, algunas compañías reorganizaron vuelos, trasladando operaciones de Aeroparque a Ezeiza para garantizar la continuidad de servicios.
Además del transporte, la medida de fuerza alcanza a bancos, comercios y dependencias públicas, con alto nivel de acatamiento en la mayoría de los gremios. La CGT busca mostrar músculo sindical en un contexto de creciente tensión con el Ejecutivo.
Se trata de la cuarta huelga general contra la gestión de Javier Milei, en un clima político marcado por la discusión de la reforma laboral y por la presión de sectores opositores que acompañan la protesta.
El desenlace de la jornada dependerá del nivel de adhesión y del debate parlamentario. Mientras tanto, la central obrera refuerza su mensaje: la reforma laboral es vista como un retroceso en derechos adquiridos, y el paro busca visibilizar ese rechazo en todo el país.