Las principales bolsas europeas registraron pérdidas significativas en la última jornada, arrastradas por la escalada bélica en Medio Oriente. El índice paneuropeo STOXX 600 cayó un 1,3%, mientras que plazas como París, Fráncfort, Milán y Madrid retrocedieron entre un 2% y un 2,6%. Londres mostró una baja más moderada, cercana al 0,5%
El detonante fue el recrudecimiento del conflicto tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que derivaron en represalias y bombardeos en varios países árabes. La posibilidad de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, encendió las alarmas en los mercados
Los precios energéticos reaccionaron de inmediato: el crudo Brent trepó un 13% en apenas una jornada, mientras que el gas natural también registró incrementos de dos dígitos. El oro, considerado refugio en tiempos de crisis, subió un 1,6%, reflejando la búsqueda de seguridad por parte de los inversores
La incertidumbre impactó de lleno en sectores sensibles de la economía europea. Las empresas de distribución de electricidad y gas, junto con los bancos, lideraron las caídas bursátiles, mientras que las compañías de petróleo y energía lograron leves avances gracias al repunte de los precios.
Analistas advierten que, si la guerra se prolonga, el encarecimiento de la energía podría reactivar presiones inflacionarias en Europa y complicar la recuperación económica. La combinación de tensiones geopolíticas y volatilidad financiera plantea un escenario de alta fragilidad para los próximos meses.