02 de Junio de 2026
Nacionales / 09-03-2026

Cuatro de cada diez inquilinos se endeudan para llegar a fin de mes





El informe de Tejido Urbano muestra que el 37,4% de los hogares que alquilan en el AMBA recurrió a créditos para afrontar gastos cotidianos. La tendencia refleja la dependencia creciente del financiamiento en un escenario de inflación y aumento del costo de vida.

El último relevamiento de la Fundación Tejido Urbano expone un dato alarmante: casi cuatro de cada diez inquilinos en el AMBA se endeudan para llegar a fin de mes. La cifra, que alcanza el 37,4% de los hogares, evidencia cómo el crédito se ha convertido en un recurso indispensable para sostener la economía doméstica.  

El estudio señala que los préstamos se utilizan principalmente para cubrir alquiler, servicios y alimentos, es decir, gastos básicos que deberían solventarse con ingresos corrientes. La pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de la vivienda explican gran parte de esta dinámica.  

La situación se agrava en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde los alquileres registran aumentos más frecuentes y los ingresos no acompañan el ritmo inflacionario. Según el informe, más del 60% de los inquilinos del AMBA recurrió a algún tipo de financiamiento en los últimos meses, lo que refleja una dependencia estructural del crédito.  

Los especialistas advierten que este fenómeno marca un cambio en las estrategias de supervivencia de las familias. Si antes se recurría a ahorros o redes informales de apoyo, ahora predomina la “economía de financiamiento”, caracterizada por el uso sistemático de préstamos bancarios, tarjetas de crédito y adelantos de sueldo.  

La derogación de la Ley de Alquileres y el aumento de la oferta de propiedades no mejoraron la situación de los inquilinos. Por el contrario, las renovaciones más frecuentes y los ajustes acelerados de precios incrementaron la presión sobre los hogares, que se ven obligados a endeudarse para sostener su vivienda.  

El endeudamiento de los inquilinos no solo refleja un problema económico, sino también social: la imposibilidad de acceder a la propiedad y la vulnerabilidad frente a los ciclos inflacionarios. Los analistas coinciden en que, sin políticas de estabilización y acceso a la vivienda, la dependencia del crédito seguirá profundizándose.

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