El presidente Donald Trump volvió a sacudir el tablero internacional al advertir que evalúa retirar a Estados Unidos de la OTAN. La declaración se produjo en medio de su creciente malestar por la falta de apoyo de los aliados europeos en la ofensiva contra Irán.
Durante un acto en Washington, Trump arremetió contra Francia y el Reino Unido, a quienes acusó de “dar la espalda” a la estrategia norteamericana frente al régimen de Teherán. Según el mandatario, la ausencia de respaldo en la operación militar deja a Estados Unidos “solo en la defensa de la libertad”.
El presidente fue especialmente crítico con la estructura de la OTAN, a la que calificó de “obsoleta” y de no responder a las necesidades de seguridad actuales. “Si nuestros aliados no están dispuestos a acompañarnos en los momentos decisivos, entonces debemos replantearnos nuestra permanencia”, señaló.
La advertencia generó preocupación en las capitales europeas, donde se teme que un eventual retiro estadounidense debilite la capacidad de respuesta de la alianza atlántica. Diplomáticos de Bruselas reconocieron que la tensión con Washington es “la más grave en décadas”.
En paralelo, el Pentágono intenta contener el impacto de las declaraciones presidenciales. Altos mandos militares subrayaron que la cooperación con la OTAN sigue siendo “fundamental” y que cualquier decisión de ruptura tendría consecuencias estratégicas de gran alcance.
El escenario abre un nuevo frente de incertidumbre en la política internacional. Con la guerra contra Irán en curso y la amenaza de un quiebre en la alianza atlántica, la advertencia de Trump marca un punto de inflexión en la relación entre Estados Unidos y sus socios históricos.