La situación del PAMI se convirtió en uno de los focos más críticos de la gestión sanitaria. El ministro Mario Lugones enfrenta crecientes cuestionamientos internos y externos por el deterioro de la obra social de los jubilados, que acumula deudas y sufre la salida de clínicas y prestadores.
Durante el último fin de semana, se intensificaron las versiones sobre su posible salida del cargo. Fuentes cercanas al Ministerio de Salud señalaron que “es cuestión de días” y que la continuidad de Lugones ya no está garantizada. La crisis dejó de ser una advertencia para transformarse en un problema estructural.
El PAMI arrastra una deuda superior a los $500.000 millones con prestadores, lo que genera interrupciones en la atención y obliga a derivaciones al sistema público. Los jubilados denuncian recortes en prestaciones y dificultades para acceder a medicamentos y tratamientos.
En este contexto, el nombre de Guido Giana, actual número dos de Lugones, comenzó a sonar como posible reemplazo. Se trata de un funcionario cercano al círculo de Santiago Caputo, con experiencia en gestión administrativa y vínculos políticos dentro del oficialismo.
El desgaste de Lugones también se explica por las tensiones con el Ministerio de Economía. Luis Caputo y su equipo mantienen congelados los pagos y ajustes que afectan directamente a PAMI y al área de Discapacidad, lo que complica aún más la gestión sanitaria.
La incertidumbre sobre la conducción del PAMI impacta de lleno en millones de jubilados que dependen de la obra social. La falta de certezas sobre la continuidad de los servicios genera alarma en asociaciones de pacientes y en entidades médicas.
Mientras tanto, el Gobierno evita pronunciarse públicamente sobre el futuro de Lugones. La decisión final dependerá de la evaluación política en la Casa Rosada y del margen de maniobra que conserve el ministro en medio de la crisis.