Tras meses de cultivar un perfil bajo como director en YPF, el exministro del Interior reapareció en la escena pública con declaraciones que sacudieron la estantería de La Libertad Avanza. En una entrevista concedida a LN+, Francos no solo analizó con dureza el presente judicial de su sucesor, Manuel Adorni, sino que aprovechó el centro del escenario para plantar una bandera propia: su candidatura para las elecciones presidenciales de 2027, un movimiento que redefine la interna del oficialismo.
Respecto a la delicada situación que atraviesa Manuel Adorni —investigado por el uso de aviones privados y el origen de su patrimonio—, Francos fue tajante. Definió el presente del actual Jefe de Gabinete como una situación “muy particular” y marcada por el desgaste. Para el experimentado político, el conflicto escaló innecesariamente debido a una deficiente estrategia de comunicación. “Se agrandó mucho más de lo que el tema era”, disparó Francos, sugiriendo que la falta de respuestas claras por parte de Adorni alimentó un "acribillamiento mediático" que terminó golpeando la línea de flotación del Gobierno.
El análisis de Francos separó la paja del trigo: mientras minimizó la presencia de la esposa de Adorni en la comitiva oficial a Nueva York —entendiendo que es facultad del Presidente elegir a sus acompañantes—, fue lapidario con el viaje en avión privado a Punta del Este. Lo calificó como una “imprudencia” y admitió que el episodio ha generado un daño colateral en la imagen de la administración Milei. “A la gente no le gustó”, sentenció, marcando una distancia ética con el estilo que hoy impera en la Casa Rosada.
Sin embargo, el verdadero sismo político ocurrió cuando Francos confirmó que su renuncia en noviembre pasado no fue un retiro, sino el inicio de una nueva etapa. El exfuncionario lanzó formalmente su intención de competir en 2027, posicionándose como una alternativa de "gestión y racionalidad" dentro o fuera del esquema libertario. Este anuncio cae como una bomba en un Gabinete que todavía intenta digerir el recambio de piezas y que ve en Francos a un dirigente con capacidad de diálogo que la "mesa chica" de Santiago Caputo y Karina Milei parece haber perdido.
Desde el entorno del Presidente, el anuncio fue recibido con un silencio gélido. La irrupción de Francos como presidenciable introduce un factor de inestabilidad en la narrativa de "unidad monolítica" que intenta proyectar el Ejecutivo. Analistas políticos coinciden en que el exjefe de Gabinete está capitalizando el descontento de ciertos sectores del oficialismo que ven con buenos ojos una transición hacia un perfil más moderado y menos expuesto a escándalos de tinte personalista.
La jugada de Francos también parece ser un mensaje directo hacia la interna por la provincia de Buenos Aires. Al declarar sus ambiciones nacionales, el abogado y amigo de larga data de Javier Milei busca despegarse de las especulaciones que lo situaban solo como una opción para la gobernación bonaerense. Su objetivo es más alto: liderar un espacio que pueda retener el voto del "cambio" pero con una impronta institucional que, según su visión, el actual entorno presidencial está descuidando.
El camino hacia 2027 es largo, pero Francos ya dio el primer paso. Al criticar a Adorni por "fallar en las explicaciones" y tildar su situación de "muy particular", el exministro ha trazado una línea en la arena. Su apuesta es clara: presentarse como el garante de la gobernabilidad que el Gobierno necesita, justo en el momento en que las figuras más cercanas al Presidente comienzan a mostrar fisuras ante el escrutinio público y judicial.