El mandatario argentino participó de una ceremonia académica en Tel Aviv, donde recibió la distinción de la Universidad de Bar-Ilan. Vestido con toga y birrete, Milei fue recibido por un auditorio colmado de estudiantes y autoridades, que lo aplaudieron de pie al finalizar su intervención.
En su discurso, Milei planteó una visión crítica sobre el escenario internacional y advirtió que existen culturas con las que “no se podrá convivir”. Según el Presidente, la defensa de la vida es un principio irrenunciable, pero hay sectores que “van a querer matar”, lo que marca una línea de conflicto insalvable.
El jefe de Estado vinculó su reflexión con la guerra en Medio Oriente y la tensión creciente entre Israel, Estados Unidos e Irán. En ese contexto, ratificó su alineamiento con las potencias occidentales y con el Estado israelí, al que considera un aliado estratégico en la defensa de valores democráticos.
La ceremonia en Bar-Ilan incluyó la entrega de una estola académica y la lectura de un reconocimiento por su “liderazgo en defensa de la libertad y la democracia”. Milei agradeció la distinción y sostuvo que su gobierno busca “recuperar la ética en la política” como condición para transformar la Argentina.
Las declaraciones del Presidente generaron repercusión inmediata en medios internacionales y en la política local. Mientras sus seguidores destacaron la firmeza de su postura, sectores opositores cuestionaron el tono confrontativo y advirtieron que puede tensar aún más las relaciones diplomáticas.
La visita de Milei a Israel forma parte de una gira oficial por Medio Oriente que incluye encuentros con autoridades religiosas y políticas, además de la recepción de otras distinciones. El viaje consolida el giro de la política exterior argentina hacia un alineamiento más estrecho con Estados Unidos e Israel, en un contexto global marcado por la incertidumbre y los conflictos bélicos.