Carlos Frugoni presentó su renuncia luego de que se revelara que omitió declarar siete propiedades en Miami y Palm Beach. El ministro de Economía, Luis Caputo, aceptó la dimisión en medio de un fuerte escándalo que golpea la transparencia de la gestión.
Los registros oficiales del condado de Palm Beach muestran que Frugoni adquirió departamentos entre 2020 y 2022, con valores cercanos a los USD 215.000 cada uno. Las compras se realizaron a través de sociedades constituidas en Delaware, lo que despertó sospechas sobre la maniobra.
El propio funcionario admitió el error: “Cometí un error. Estaba rectificando esta situación porque ahora soy funcionario nacional. Me equivoqué”. Según explicó, hasta entonces tributaba en Estados Unidos y no había informado los inmuebles en Argentina.
Frugoni había sido designado en enero como secretario de Coordinación de Infraestructura, con responsabilidad sobre proyectos de obra pública. Con más de tres décadas de experiencia, se desempeñó en la Comisión Nacional de Regulación del Transporte y en Autopistas Urbanas S.A. (AUSA).
En 2019 declaró USD 98.000 en caja y tres millones de pesos en acciones. Para 2023, sus activos superaban los 40 millones de pesos en acciones y depósitos de USD 400.000 en el exterior, además de las propiedades en Miami.
La salida de Frugoni generó malestar dentro del Palacio de Hacienda, donde era considerado un funcionario cercano a Caputo. El caso reaviva el debate sobre la necesidad de controles más estrictos en las declaraciones patrimoniales de los funcionarios.
La Oficina Anticorrupción y la justicia federal analizan las denuncias vinculadas a sus bienes. El episodio se suma a otros escándalos recientes y plantea interrogantes sobre la transparencia en la administración pública.