Durante su discurso en la Fundación Libertad, Javier Milei abrió con un enérgico repudio al intento de asesinato contra Donald Trump en Estados Unidos. El mandatario vinculó el hecho a sectores de izquierda y advirtió sobre un “nuevo auge de la violencia política” incompatible con la democracia. Según Milei, estos grupos “no aceptan perder en la batalla de las ideas ni en las urnas” y recurren a la violencia como herramienta.
El Presidente aprovechó la ocasión para reforzar su narrativa sobre la “batalla cultural”, señalando que tras la caída del Muro de Berlín el marxismo se reconfiguró y trasladó la lucha de clases a otros ámbitos sociales. En ese sentido, destacó el rol de instituciones como la Fundación Libertad para sostener el debate de ideas y consolidar la defensa de la libertad.
En el plano económico, Milei sostuvo que “lo peor ya pasó” y que los indicadores comienzan a mostrar signos de recuperación. Reconoció que la actividad se frenó en seco y que los salarios se vieron afectados, pero aseguró que el capital de trabajo se está reconstituyendo y que el crédito volvió a crecer. Según su diagnóstico, marzo habría marcado el piso de la crisis y abril muestra señales de alivio.
El mandatario ratificó que no se apartará “un ápice” de la ortodoxia fiscal y que la inflación “va a ceder” en los próximos meses. “No nos vamos a apartar de la evidencia empírica”, afirmó, al tiempo que defendió la eliminación de impuestos y el ajuste como medidas necesarias para ordenar las cuentas públicas.
Finalmente, Milei insistió en que su gobierno es “el mejor de la historia” porque logró sostener el programa económico pese a los ataques políticos. Negó que se estén destruyendo puestos de trabajo y aseguró que el empleo creció en el sector informal, mientras los salarios más golpeados son los del sector público. “Soy el presidente que menos gana en América”, remarcó, en un intento de mostrar austeridad personal frente a la crisis.
Milei buscó transmitir confianza en la continuidad de su plan económico, reforzó su discurso contra la izquierda y vinculó la recuperación a la ortodoxia fiscal. Su mensaje apunta a blindar políticamente el programa en medio de críticas por la caída del salario y el empleo.