"Es sorprendente cómo no cuidan al Presidente", se lamentaron en la Casa Rosada cuando la foto del carísimo Tesla del diputado libertario Manuel Quintar copaba las redes sociales y los canales de televisión. El episodio llegó en el peor momento posible: la misma semana en que el Gobierno aplicó un recorte de casi 2,5 billones de pesos en el presupuesto, con tijera sobre educación, salud, entre otras partidas.
Pese a ese malestar interno, el propio Javier Milei optó por defender a su legislador con argumentos liberales durante el streaming Carajo: "A lo que voy es lo siguiente: si el tipo se ganó honestamente la plata, se la gasta en lo que se le canta el culo, a mí qué me importa", dijo el presidente. La defensa fue en línea con la postura de Martín Menem, jefe político de Quintar, aunque no todos en la tropa oficialista la compartieron.
En distintos ministerios lamentaron el fuerte interés que generó el hecho de que la onerosa máquina creada por Elon Musk estuviera aparcada como si nada en el estacionamiento del Congreso y luego se descubriera que pertenece a un político que integra la fuerza oficialista que, encima, había integrado las filas del peronismo kirchnerista y respaldado a Milagro Sala. Ese dato del pasado peronista de Quintar fue el que más irritó a varios cuadros libertarios.
Un alto funcionario nacional que conoce a Quintar resumió la incomodidad con sutileza: "Es millonario y puede comprarse todos los Tesla que quiera. Pero yo no lo hubiera llevado al Congreso. Allá él". Otros en cambio se mostraron abiertamente incrédulos ante la decisión del presidente de salir a defenderlo públicamente.
El propio Quintar no bajó el perfil. En diálogo con Infobae, insistió en que "no hay nada que ocultar" y defendió la compra: "Trabajo desde los 14 años, tengo mi estudio jurídico hace 21 años. Si después de tanto laburo no te podés dar un gusto, estamos equivocados". También enmarcó la polémica en términos ideológicos: "Esto es parte de la batalla cultural: hay que revalorizar la cultura del laburo. Estamos acostumbrados a que un político ladrón se compre algo y no pueda demostrarlo".
El "dipuTesla", como lo bautizaron en las redes, llevó a varios libertarios a hacer un paralelo inevitable con el caso de Manuel Adorni, cuyas revelaciones sobre gastos en dólares cash llevan los ánimos del oficialismo al suelo prácticamente a diario. Dos escándalos de imagen distintos, pero que en el análisis interno apuntan al mismo diagnóstico: figuras del espacio que complican la narrativa del ajuste que sostiene al Gobierno.
El desenlace del episodio terminó siendo tan llamativo como el inicio: la Tesla Cybertruck, que no cuenta con patente habilitada para circular en Argentina, fue remolcada desde el estacionamiento del Congreso en una grúa con destino a Jujuy. Una imagen que, para muchos dentro del oficialismo, resumió mejor que cualquier discurso el costo político de la semana.