Los cruces en las redes sociales expusieron con claridad una fractura que desde hace tiempo se viene agravando dentro del Gobierno, como consecuencia de dos facciones que se disputan el control de distintas áreas de gestión, pero que hasta ahora se cuestionaban mutuamente solo en privado y no en público. El detonante fue una cuenta anónima en X llamada @PeriodistaRufus, con menos de cien seguidores, que publicó críticas contra sectores del Gobierno y cuya autoría Caputo adjudicó al entorno de Menem. Cuando la cuenta fue dada de baja, el asesor presidencial lo usó como confirmación: "Borrar la cuenta lo único que confirma es que es de ustedes", escribió desde su perfil.
Del lado de Santiago Caputo se nuclean las llamadas Fuerzas del Cielo, el ecosistema de militancia digital del oficialismo, junto a influencers como Daniel Parisini, conocido como "Gordo Dan", y colaboradores directos del asesor como Manuel Vidal y Agustín Romo. El malestar en el entorno de Caputo creció tras los recientes avances institucionales de Karina Milei sobre sus zonas de influencia: la secretaria general impulsó la designación del dirigente bonaerense Sebastián Pareja al frente de la Comisión Bicameral de Control de los Organismos de Inteligencia, lo que le permitió al "karinismo" alzarse con una posición clave para auditar las acciones y los fondos reservados de la SIDE. El organismo, por su parte, sigue siendo conducido por Cristian Auguadra, hombre de Caputo.
Del lado opuesto se ubica el armado político que responde a Karina Milei, con Martín Menem como figura visible, el parlamentario del Mercosur Iván Dubois como voz conciliadora, y legisladoras como Lilia Lemoine que intentan tender puentes. En el campamento de Menem minimizan lo sucedido y argumentan que solo "es ruido de Twitter, es más de lo mismo", y confían en que no va a modificar la dinámica de la interna. El propio Menem eligió no responder públicamente para no avivar el fuego amigo, aunque sí dio explicaciones en privado y envió un mensaje al grupo de WhatsApp de los diputados nacionales de La Libertad Avanza.
En el medio de los dos bloques hay un sector que intenta no quemarse. Varios de los influencers que se referencian con Caputo comenzaron a criticar también a Lemoine por no tomar una posición firme en la pelea o por defender la inocencia de Menem. La diputada llamó el lunes al asesor presidencial para recriminarle haber comenzado la disputa en las redes sociales. En ese espacio también aparece la figura de Marcela Pagano, quien aprovechó la ocasión para apuntarle directamente a Milei: "Yo te avisé que te estaban cercando los traidores", escribió en X, sumando otra voz al caos.
La fractura dentro del denominado Triángulo de Hierro —la estructura de poder integrada por Javier Milei, su hermana Karina y el asesor Caputo— data al menos de agosto de 2024. En ese momento, en la previa a las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, los armadores de campaña dejaron afuera de las listas a referentes de Las Fuerzas del Cielo. Lo que entonces fue una herida interna se fue pudriendo con el tiempo, y cada nuevo episodio —la causa Adorni, la Tesla de Quintar, la pelea por las listas bonaerenses— agrega una capa más al conflicto.
El enfrentamiento entre el "caputismo" y el "karinismo" no hizo más que profundizar el desorden interno que quedó expuesto días atrás de la mano de Patricia Bullrich, quien fue la primera en animarse a desafiar a la secretaria general de Presidencia al reclamarle públicamente a Manuel Adorni que apure la presentación de su declaración jurada. La jefa del Ejecutivo nacional, mientras tanto, sigue la reyerta desde afuera y no se pronuncia, en lo que en el Gobierno leen como una postura calculada pero que varios en el propio oficialismo interpretan como una omisión que tiene costos.
En más de una oportunidad, el presidente Javier Milei aseguró que la pelea entre su hermana y su principal asesor no constituye una "interna", sino diferencias de criterios sobre algunas cuestiones. Pero lo que ocurrió este fin de semana difícilmente quepa en esa definición. Con la pelea ya en la calle, varios funcionarios le pidieron al Presidente que intervenga y ordene. Milei, fiel a su estilo, siguió la reyerta desde Olivos y al día siguiente se fue a dar una clase a la Universidad de San Andrés. Sin decir una palabra.