El martes 10 de junio de 2025, unos quince minutos después de las 17, la Corte Suprema de Justicia confirmó el fallo de la Sala IV de la Cámara de Casación Penal en la causa Vialidad y dejó firme la condena de Cristina Kirchner a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Fue la última vez que la expresidenta de la Nación estuvo en absoluta libertad en la vía pública. A tres semanas de que se cumpla el primer aniversario de esa condena, y en el medio de una interna agobiante con Axel Kicillof, el kirchnerismo activó un operativo de organización para realizar distintas manifestaciones públicas cuando llegue la fecha.
En la mesa de coordinación del PJ estuvo el formoseño José Mayans, mano derecha de CFK en el partido; la diputada Teresa García; la senadora Juliana Di Tullio; el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín; el exsecretario de la Presidencia Oscar Parrilli y la exlegisladora Fernanda Raverta. Según explicaron a Infobae, las actividades buscan "evitar el aislamiento político y afectivo" de la expresidenta y sostener una presencia permanente frente a San José 1111. El objetivo es claro: mantener viva la figura de CFK en el debate público en el momento en que el peronismo más discute su futuro electoral.
En las últimas semanas el kirchnerismo viene realizando distintas actividades frente a la puerta de ingreso de San José 1111. La semana pasada los diputados nacionales Rodolfo Tailhade y Vanesa Siley dieron una charla abierta bajo el título "Mafia judicial o democracia". Hubo también una jornada denominada "Cristina, sabemos por qué te persiguen" y otra llamada "Las villas con Cristina". Ayer hubo una convocatoria con música en vivo y comida regional denominada "Con la patria en el corazón". Un calendario de actos diseñado para que la calle no deje de hablar de la expresidenta mientras ella permanece en su departamento de Constitución.
La expresidenta avaló en las últimas horas la coordinación de actividades alineadas con la consigna "Cristina libre", que terminarán el 20 de junio —Día de la Bandera— con un banderazo en el Parque Lezama, en el anfiteatro que suele utilizar el kirchnerismo. Máximo y Florencia Kirchner participan de la organización de la campaña, con el hijo mayor de CFK como el dirigente que más activamente sostiene el reclamo y más abiertamente expresa su enemistad con Kicillof.
En paralelo a todos los reclamos, se libra una batalla dialéctica en los actos públicos y en las redes sociales entre el cristinismo y el kicillofismo respecto al rol de CFK. El sector afín a la exmandataria le pide al gobernador bonaerense que milite la causa, que tenga presente en sus actos el reclamo por su libertad y que la vaya a ver a San José 1111, como un gesto de grandeza frente a la debilidad de quien definió con su dedo su carrera política. El pedido tiene un peso simbólico enorme: para el cristinismo, visitar a CFK equivale a reconocer su conducción.
En el entorno de Kicillof descartan la posibilidad de un encuentro porque consideran que no están dadas las condiciones para que eso suceda. El último encuentro terminó mal y no ven en la expresidenta la voluntad real de discutir un armado político de futuro, sino la intención de impartir órdenes y emanar reproches. "A medida que las cosas nos salen mejor, ellos más se enojan", sostienen en el círculo más chico del Gobernador. En ese entorno, la estrategia es construir hacia 2027 sin necesitar el sello formal del cristinismo, aunque sin romper abiertamente.
En La Plata aparecieron varios afiches con la frase "Axel o Milei", que llevan la firma de La Patria es el Otro, la agrupación política que conduce Andrés "Cuervo" Larroque, uno de los ministros del gabinete bonaerense más cercanos a Kicillof. Para la tarde del mismo día, varios de esos afiches tenían una inscripción arriba hecha con aerosol: "Cristina libre". Dos mensajes superpuestos en la misma pared que grafican mejor que cualquier análisis político el estado de situación del peronismo a poco más de un año de las elecciones.