Sin margen para que se le abran más frentes negativos, en el Gobierno hay preocupación por el discurso del arzobispo José García Cuerva el lunes en el Tedeum y trata de hacer control de daños por adelantado. La interna libertaria, los escándalos patrimoniales y el recorte presupuestario ya pesan demasiado. Un nuevo golpe desde el púlpito de la Catedral Metropolitana sería uno más de la cuenta.
La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y el canciller Pablo Quirno recibieron en el Palacio San Martín al arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, y al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo. También participaron el obispo auxiliar de San Isidro y secretario general del Episcopado, monseñor Raúl Pizarro, y el flamante secretario de Culto, Agustín Caulo. El encuentro se desarrolló en un clima cordial pero la agenda detrás era clara.
"Nadie lo va a decir en on, pero fue para eso", dijeron en LLA. La frase resume con precisión la lógica del operativo: una reunión con formato institucional y contenido político. Pettovello expuso a los obispos las medidas que viene tomando el Gobierno en materia social, en particular el programa de "centros de familia" que busca reconvertir los comedores en un modelo de atención integral. La Iglesia escuchó, tomó nota y no cerró ninguna puerta.
En medio de las críticas de la Iglesia católica por el impacto del ajuste en los sectores más vulnerables y en vísperas del Tedeum, el Gobierno se reunió con las principales autoridades eclesiásticas con el fin de escuchar directamente sus preocupaciones sociales y exponerles las medidas que viene tomando para paliar la situación. El canciller Quirno, que viene ejerciendo como principal nexo entre la Casa Rosada y los obispos de todo el país, describió el encuentro como "un espacio de diálogo e intercambio conjunto".
El llamado al diálogo con los eclesiásticos fue en parte una respuesta al discurso del año pasado de García Cuerva, que se enfocó, para lamentarlo, en el perfil belicoso de Milei. "No se construye desde la guerra entre nosotros", había dicho el líder religioso porteño en 2025, luego de advertir sobre la "agresión constante" en las redes y hablar de la necesidad de "frenar urgentemente el odio", además de mencionar la situación de "tantos hermanos que la están pasando mal". La homilía de 2025 dejó herida y el Gobierno no quiere repetirla.
El próximo lunes, a las 10, Milei asistirá a la homilía acompañado por la plana completa del Gabinete. A diferencia de 2025 y 2024, en esta oportunidad la Casa Rosada no tiene previsto organizar el habitual desayuno previo. También se espera la presencia del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. La gran incógnita sigue siendo Victoria Villarruel, cuya relación con el Presidente se encuentra completamente rota y que no confirmó si asistirá a la ceremonia.
¿Existe una posibilidad de que el referente de la Iglesia haga alusión a los hechos de supuesta corrupción que acorralan al Gobierno y en particular al sector que lidera Karina Milei? En Balcarce 50 lo descartaron. Pero la historia reciente indica que García Cuerva no suele leer el libreto que le sugieren desde el poder. El Tedeum del lunes es, una vez más, una incógnita con sotana.