Patricia Bullrich le comunicó al presidente Javier Milei su disconformidad con el retiro del pliego de María Victoria Michelli, candidata a jueza federal, y anunció que ejercerá su "derecho a la objeción de conciencia" ante esa decisión del Poder Ejecutivo. La senadora nacional lo hizo en una conversación personal con el mandatario y luego comunicó la decisión a través de la red social X. Un hecho inédito en la política argentina: la jefa de la bancada oficialista anunciando públicamente que votará en contra de una orden que bajó desde el mismísimo entorno presidencial.
"Hablé con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra. Michelli a jueza federal", escribió en X. Bullrich reconoció expresamente las atribuciones constitucionales del presidente para proponer y retirar pliegos judiciales, pero sostuvo que expresar sus convicciones forma parte de su responsabilidad como dirigente. Una disidencia con límites, pero disidencia al fin.
El principal cuestionamiento planteado por el Gobierno se relaciona con el parentesco de la magistrada con Hugo Alconada Mon, periodista de La Nación que investigó distintos temas sensibles para la administración nacional, entre ellos el caso Libra y la evolución patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Para Bullrich, ese vínculo familiar no alcanza como argumento para bloquear la carrera de una funcionaria judicial con 32 años de trayectoria en el fuero federal.
La postura de Bullrich amenaza con abrir una crisis en el oficialismo, ya que es un hecho inédito que una jefa de bloque parlamentario anuncie públicamente que votará en contra de la orden emanada por el Gobierno que la puso al frente de la bancada. Mucho más cuando la orden de vetar a Michelli fue dictada por la secretaria general de la Presidencia y hermana presidencial, Karina Milei. Lo que molesta en Las Fuerzas del Cielo, según pudo saber Infobae, es que se repita la escena en la que Milei aparece corrigiendo o absorbiendo costos políticos derivados de decisiones tomadas por su entorno más cercano.
Para que el retiro de la postulación quede firme, la Cámara alta deberá aprobarlo en el recinto mediante una mayoría simple. La sesión en la que se analizarán tanto los pliegos remitidos por Mahiques como la situación de Michelli fue convocada para el próximo 4 de junio. Michelli había reunido nueve firmas en la Comisión de Acuerdos y estaba en condiciones de conseguir dictamen favorable antes de que el Ejecutivo diera marcha atrás.
Bullrich buscó encuadrar su disidencia dentro de un debate republicano sin ruptura: "Soy parte de este proyecto y apoyo con convicción la transformación histórica que está impulsando el Presidente Javier Milei. En una gestión que avanza por una verdadera autopista de aciertos, una diferencia en un tema puntual no debilita el rumbo: lo fortalece", sostuvo. La frase fue leída como una maniobra para diferenciarse sin pagar el costo de una ruptura, pero el gesto en sí ya tiene vida propia.
Esta no es la primera vez que Bullrich se pone en contra de los intereses políticos de Karina Milei. Semanas atrás también presionó para que Adorni y Javier Milei prometieran la pronta presentación de su declaración jurada. El patrón se repite: Bullrich acumula diferencias puntuales con el sector de la secretaria general, siempre con guantes, siempre invocando la institucionalidad, pero siempre marcando que hay una brecha. Y esa brecha, con cada episodio, se hace un poco más visible.