La Fuerza Aérea de Ucrania afirmó que Rusia lanzó 73 misiles y 656 drones contra Ucrania desde las 18:00 hora local del lunes, alcanzando 38 instalaciones en toda Ucrania, mientras que 40 misiles y 602 drones fueron derribados o neutralizados. El balance de interceptaciones habla de la eficacia parcial de las defensas ucranianas, pero también de la magnitud de una ofensiva diseñada para saturar los sistemas antiaéreos y golpear en profundidad.
Al menos 15 personas murieron y 100 resultaron heridas, según la sumatoria de los reportes de las autoridades. En Kiev, al menos cuatro personas murieron y 51 resultaron heridas, incluidos niños, según informó el alcalde Vitali Klitschko. Además, es probable que haya personas atrapadas bajo los escombros luego de que se registrara un presunto impacto de misil en un edificio de apartamentos de 24 plantas. Otros edificios, incluido un bloque de nueve plantas, se incendiaron por los restos de los proyectiles interceptados que cayeron sobre zonas residenciales.
Edificios residenciales gravemente dañados, vehículos calcinados y un parque infantil destruido fue lo que quedó de los ataques aéreos rusos de la noche del lunes a este martes contra las principales ciudades ucranianas, incluidas Kiev, Dnipro y Járkiv. Las imágenes que circularon en las primeras horas mostraron fachadas derrumbadas, columnas de humo negro y vecinos sacando sus pertenencias en plena madrugada mientras los equipos de emergencia intentaban acceder a los edificios afectados.
El ataque fue confirmado por el Ministerio de Defensa ruso como respuesta a "ataques terroristas" de Kiev y tuvo como objetivo instalaciones de la industria de defensa ucraniana. La justificación de Moscú fue rechazada de plano por el gobierno de Zelensky, que denunció el bombardeo como un ataque deliberado contra la población civil y exigió una respuesta más firme de los aliados occidentales.
Polonia no tardó en reaccionar. Ante la magnitud del ataque y la cercanía del espacio aéreo polaco a las zonas bombardeadas, Varsovia desplegó aviones militares para proteger su territorio de eventuales intrusiones o derrumbes de proyectiles. La decisión polaca refleja el nivel de alerta que mantiene el flanco oriental de la OTAN cada vez que Rusia lanza una ofensiva de esta envergadura sobre el territorio ucraniano.
En represalia, Ucrania atacó regiones rusas durante la misma jornada, incendiando una refinería en Krasnodar. El intercambio de golpes marca la dinámica de una guerra que, lejos de acercarse a una negociación real, escala en intensidad en ambas direcciones. El ataque del lunes es el primero de gran escala desde que el Kremlin anunció a fines de mayo el inicio de una nueva fase ofensiva, una advertencia que hasta ese momento muchos analistas habían leído como propaganda. Las imágenes de Kiev en llamas demostraron que no lo era.