El próximo viernes, Macri viajará a Paraná para reunirse a solas con el gobernador Rogelio Frigerio y, luego, ambos se trasladarán a Santa Fe, donde los esperará Maximiliano Pullaro. Será otra foto con significado político para el expresidente, que en los últimos dos meses ya se reunió en público y en privado con los gobernadores Leandro Zdero de Chaco, Martín Llaryora de Córdoba, Juan Pablo Valdés de Corrientes y Alfredo Cornejo de Mendoza. Un mapa de alianzas que se construye viaje a viaje y que tiene como objetivo claro llegar a 2027 con estructura territorial propia.
Macri, luego, viajará a Estados Unidos para participar de la ceremonia de apertura del Mundial de Fútbol en su rol de presidente de la Fundación FIFA. Casualidad o no, Patricia Bullrich también tiene a Santa Fe en su agenda de corto plazo. La coincidencia geográfica no pasó desapercibida en el mundo amarillo: dos figuras que orbitan en mundos distintos dentro del mismo espacio político llegando al mismo territorio en días consecutivos.
En el PRO la lectura sobre los movimientos de Bullrich es homogénea y no genera escándalo. Los dirigentes del partido ven en la senadora a alguien que siempre actúa con una lógica propia, que ya venía dando señales de distancia con el sector de Karina Milei desde el episodio Adorni, y que con el tema del pliego de Michelli simplemente hizo visible lo que puertas adentro ya era evidente. "No nos sorprende nada de lo que hace Patricia", sintetizó una fuente del partido a Infobae.
¿Hay posibilidad de un reencuentro entre Bullrich y el PRO? "Lo veo muy difícil, porque ya es una puerta que se ha cerrado. Sería medio forzado. Hoy no lo veo", admitió un dirigente que recorre el país para recomponer la estructura macrista, debilitada tras el proceso electoral de 2023. Sin embargo, es una puerta que nadie se anima a cerrar del todo, sobre todo de cara a la negociación política para el año que viene, tanto a nivel nacional como en la Ciudad de Buenos Aires. El futuro de la Jefatura de Gobierno porteña es el punto donde todos los caminos se cruzan.
Durante meses, una parte importante del partido evitó confrontar con Milei para no debilitar el respaldo social al programa económico. Pero en las últimas semanas empezó a crecer otra preocupación: que el PRO termine diluyéndose políticamente dentro de La Libertad Avanza. Ese temor es el motor real detrás de los viajes de Macri a los territorios, de la reactivación del Foro de Legisladores y del manifiesto crítico que el expresidente difundió sin consultar a nadie en mayo. Gestos distintos pero con el mismo objetivo: marcar que el PRO sigue siendo un partido, no un apéndice.
En Santa Fe, el PRO local terminó de completar su incorporación a la coalición gobernante de Pullaro con el traspaso de Federico Angelini, aliado de Bullrich, quien tenía una fuerte interna con Gisela Scaglia, exgobernadora y diputada nacional. El panorama provincial refleja en pequeño la tensión nacional: dentro del partido amarillo conviven dirigentes que se alinean con La Libertad Avanza, otros que miran a Macri y otros que tienen su propia agenda. Tres caminos que se bifurcan y que el expresidente intenta mantener bajo el mismo techo, al menos hasta que el Mundial termine y la campaña 2027 empiece en serio.