En la Casa Rosada corrió una sensación de desconcierto. Nadie podía explicar con claridad, y menos con certeza, lo ocurrido en la jura en el Salón Blanco, donde el jefe de Estado promovió especialmente la participación de Adorni y lo abrazó durante eternos 10 segundos que incomodaron a varios de los presentes y a muchos de los que miraban la escena por TV. La postal fue tan inesperada que hasta los ministros que estaban en la sala admitieron haber quedado en ascuas.
Llamó la atención la presencia de Manuel Adorni, ministro coordinador saliente por la investigación en su contra por presunto enriquecimiento ilícito, quien se paró al lado de Santilli y, una vez realizada la jura, se fundió en un triple abrazo junto al Presidente y al ex ministro del Interior. Cuando el exfuncionario se incorporó al abrazo triple, sorpresivamente el público libertario aplaudió aún más fuerte. Adorni, visiblemente emocionado, recostó su frente sobre el hombro de Milei mientras el Presidente le apretaba la mejilla.
El ex ministro coordinador estuvo varias horas en la sede del Gobierno, desde el mediodía hasta pasadas las 18. Durante las cuales estuvo reunido con Santilli, pero también, según confirmaron fuentes oficiales, recibió a Milei en su despacho. La reunión no había estado confirmada por la mañana. Algunos incluso dudaban de que Adorni fuera a presentarse en Balcarce 50 después de su renuncia. Adorni se fue de la Casa Rosada caída la noche, en un vehículo oficial, bastante después de que hubiera terminado la jura.
Cerca de los ministros admitieron haber quedado en ascuas cuando el Presidente escenificó un fuerte, sentido abrazo con Adorni y Santilli durante la jura en el Salón Blanco, frente a las cámaras que transmitían la publicitada ceremonia institucional a todo el país. Y a metros del Gabinete y de los gobernadores que se sumaron para mostrar conformidad con la designación de Diego Santilli y repudiaban desde hace tiempo la continuidad del ex funcionario. El gesto fue leído de maneras muy distintas según el observador: para unos, Milei mantuvo hasta el final su defensa pública de Adorni. Para otros, fue una señal de que el Presidente acepta los cambios pero nunca reconocerá errores propios.
Diego Santilli, en su primera actividad oficial de peso como jefe de Gabinete, después de enfocarse en dar entrevistas, prepara reuniones para los próximos días con más gobernadores. Su agenda estará centrada en negociar los apoyos para la reforma política y eliminar las PASO. En la previa a la jura, Santilli ya se reunió a solas con nueve de los doce gobernadores presentes en el despacho del Ministerio del Interior, una señal de que el nuevo jefe de Gabinete llega con el pie derecho en el vínculo con los mandatarios provinciales.
El nuevo ministro coordinador se sumará a la reunión que encabezará hoy Javier Milei con Karina Milei con senadores y diputados libertarios, por la mañana, que irán al Gobierno liderados, respectivamente, por Patricia Bullrich y Martín Menem. De allí saldrá una foto destinada a mostrar fortaleza después de los obligados cambios de Gabinete y para poner fin a la crisis por Adorni. Santilli sabe que su desafío inmediato no es administrativo sino político: demostrar que el Gobierno recuperó la iniciativa y que el ruido que generó el caso Adorni durante meses quedó definitivamente atrás.
Serán las bases de una gestión desde la cual Santilli buscará hacer campaña para las elecciones por la Gobernación de la Provincia, el año que viene. Si bien pretendía trabajar en ese objetivo desde el mucho más cómodo Ministerio del Interior, en su equipo ya buscan cómo amoldarlo al nuevo rol. El triple abrazo del lunes quedará como la imagen más comentada de la transición. Lo que sigue depende de si Santilli logra convertir el ruido en silencio y el silencio en gestión.