Tras la salida de Manuel Adorni y la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete, el gobierno de Javier Milei redefinió sus prioridades parlamentarias y colocó la reforma electoral en el centro de la agenda. Así lo anunció el propio Presidente en el encuentro con legisladores del miércoles en Casa Rosada y lo confirmó el flamante jefe de Gabinete en la reunión que mantuvo ese mismo día con Patricia Bullrich y bloques aliados en el Senado. La primera en hablar durante el encuentro fue Karina. Hizo una exposición que duró cerca de diez minutos y mencionó los tres proyectos en los que insistirá el oficialismo en lo inmediato: la reforma política, el régimen de zona fría y las modificaciones al proyecto de inocencia fiscal.
La nueva oferta concreta que el Gobierno diseñó para convencer a los gobernadores es la reintroducción de un mecanismo de colectoras, aunque evitan usar ese término. Si bien los libertarios aclaran que no se trata de colectoras propiamente dichas ni de una nueva versión de la Ley de Lemas, la finalidad es la misma: Milei podrá sumar votos para su reelección sin necesidad de sellar alianzas formales con otros partidos. El sistema se implementaría en el marco de la Boleta Única de Papel: en la boleta, en la categoría presidente iría la foto grande de Milei y, por debajo, las opciones de listas legislativas que acompañen su candidatura. Los gobernadores aliados tendrían la posibilidad de enganchar sus listas locales debajo de la boleta presidencial.
El esquema fue diseñado principalmente por Eduardo Lule Menem y un grupo de gobernadores peronistas y radicales. A ellos se suma Santilli como cara visible de las negociaciones. La propuesta incluye además ofrecerles a los mandatarios provinciales candidatos libertarios de baja intensidad en sus provincias para que puedan reelegir, a cambio de que apoyen la eliminación de las PASO y en octubre armen listas de diputados y senadores colgadas de la boleta de Milei. A esta hora, está más para que sí se incluyan las colectoras dentro de la reforma política, en un 60% por el sí y en un 40% por el no, diagnosticaron en un sector de la Casa Rosada, según informó Infobae.
El acuerdo del radicalismo no es un tema menor para el oficialismo. La reforma política necesitará mayoría absoluta de los votos en el Senado, 37 votos, por lo que las diez bancas de la UCR son fundamentales. Si el acuerdo no contiene a la UCR, no se va a poder aprobar en el Senado, reconocen los libertarios, aunque agregan que si sale en el Senado, sale en Diputados. Desde la UCR advierten que este acuerdo solo tendría sentido si el partido centenario va con Milei como candidato a Presidente. Pero eso lo va a definir la Convención Nacional, no lo van a resolver cuatro gobernadores, analizaban.
Pese a la intensidad de las gestiones lideradas por Santilli y Karina Milei, no se esperan novedades concretas antes del receso de invierno. El Congreso entrará en receso entre el 15 y el 31 de julio y ese es el plazo máximo real que maneja la Secretaria General para terminar las negociaciones: si no hay señales claras antes del 15, el proyecto quedará para agosto con el tiempo cada vez más corto. La reforma política necesita estar aprobada sí o sí antes de fin de año, porque sino no hay tiempo para los cambios operativos en el sistema electoral, dicen en la Casa Rosada. Santiago Caputo, que fue excluido de estas negociaciones por decisión de Karina, publicó en X que la campaña son las reformas y las reformas son la campaña, intentando recuperar protagonismo en un terreno donde ya no tiene la silla.