El artículo de opinión publicado por el expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en el medio El Debate, desató una fuerte reacción en Francia durante el fin de semana. Sus comentarios sobre la selección francesa, a pocos días de la semifinal contra España, provocaron rechazo entre ministros y líderes políticos franceses, quienes consideraron sus palabras una expresión de racismo burdo y odio. La frase de Rajoy fue breve pero devastadora en términos diplomáticos: Francia tiene una plantilla de muy alto nivel, aunque es una selección sin franceses.
La Embajada de Francia en España quiso salir al paso de la polémica con un mensaje en redes sociales en el que recordó un dato concreto: todos los jugadores de la selección francesa son franceses. La representación diplomática añadió que de los 26 futbolistas convocados, 23 nacieron en Francia y que los tres restantes también poseen la nacionalidad francesa pese a haber nacido en el extranjero. Una respuesta institucional que habla del nivel al que escaló la polémica.
Uno de los primeros en responder fue Olivier Faure, líder del Partido Socialista francés: La selección francesa solo está compuesta por franceses. Francia no es una nación étnica, no tiene un color de piel ni una religión. Es una nación política unida en torno al lema republicano. Aunque le moleste a la derecha racista. En la misma línea, Fabien Roussel, referente del Partido Comunista Francés, conectó el episodio con el escándalo de la senadora paraguaya y Mbappé: Ayer fue una senadora de Paraguay, ahora el expresidente del Gobierno de España: no pueden evitar expresar un racismo burdo para intentar irritar a nuestra hermosa selección francesa.
El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, fue contundente en una entrevista en BFMTV: Si esa declaración es exacta, es absolutamente inaceptable. No refleja en absoluto lo que es Francia. El ministro defendió que Francia es un país de diversidad, donde todo el mundo puede desarrollarse y encontrar su lugar, y lamentó que este tipo de comentarios alimenten los ataques racistas contra los jugadores de la selección francesa, en particular contra su capitán, Kylian Mbappé.
La polémica por las palabras de Mariano Rajoy escaló hasta el Palacio de la Moncloa. El presidente Pedro Sánchez reaccionó con un mensaje en X: España es de quien la ama y la trabaja. No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas. Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, fue igualmente duro: Hiriente y peligroso. Todo lo que encubra racismo y xenofobia es despreciable. No es España.
La presidenta de Île-de-France, la conservadora Valérie Pécresse, también cargó contra las declaraciones aunque pertenece al mismo espectro ideológico que Rajoy: Con su racismo miserable, Mariano Rajoy demuestra su incomprensión total de lo que constituye el alma del pueblo francés. El rechazo unánime, que cruzó partidos y gobiernos de distinto signo, convirtió a Rajoy en el blanco de una tormenta diplomática que nadie en el Partido Popular esperaba en la semana de la semifinal más caliente de este Mundial.