El presidente argentino Javier Milei volvió a apuntar contra el mandatario brasileño Lula da Silva y redobló sus críticas tras sus dichos en el acto junto a Flavio Bolsonaro de cara a las elecciones que se disputarán en Brasil este año. "Es ladrón, es un corrupto. Fue condenado. Estuvo preso, con lo cual es cierto lo de presidiario. Lo liberaron por una falla administrativa, no por ser inocente. Por lo tanto, es ladrón y es un corrupto", afirmó el jefe de Estado argentino en una entrevista junto a Luis Majul por LN+.
Ante los cuestionamientos sobre el tono de sus declaraciones, Milei respondió con una comparación que resumió toda su lógica argumentativa. "¿No le parece que es agresivo que alguien le robe? Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar", argumentó. La defensa de sus palabras fue tan contundente como las palabras originales.
Sobre sus declaraciones contra Lula, Milei sostuvo que fueron espontáneas y las enmarcó dentro de una convicción ideológica de alcance continental: "Lo hago porque soy un cruzado de las ideas de la libertad", afirmó al recordar el mapa político de la región. Además, acusó al gobierno brasileño de haber intervenido en la campaña presidencial argentina de 2023 al sostener que destinó recursos para favorecer a Sergio Massa.
La nueva ofensiva verbal de Milei coincidió con la oficialización de la candidatura de Lula da Silva a la reelección. En su discurso de aceptación, el mandatario brasileño prometió adoptar una posición más firme si consigue un nuevo mandato. La campaña electoral brasileña de octubre convierte cada declaración de Milei en un factor activo de la política interna del país vecino.
En otra parte de la entrevista, Milei también hizo referencia a Alexandre de Moraes, a quien describió como un juez que persigue ideológicamente, y reiteró su malestar por no haber podido visitar a Jair Bolsonaro durante su viaje a San Pablo por la negativa de la justicia brasileña. Los tres frentes, Lula, Moraes y Bolsonaro, forman el triángulo central de una disputa que ya superó ampliamente los límites de la cortesía diplomática.
Consultado por la presentación de Cristina Kirchner ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, Milei la descartó con una frase escueta: "Que la condenada haga todas las presentaciones que se le dé la gana, me importa un rábano." Y cerró su intervención con una lectura política del momento: "Yo compito contra mí mismo, no contra el pasado decadente. Cristina y todo el resto de la política representan el modelo de la decadencia, del plan platita y de la miserabilidad de la política."