Hace poco más de dos meses el exministro de Economía Hernán Lacunza fue a visitar a Mauricio Macri. En la charla reservada, mientras el expresidente le expresaba que no tiene una decisión tomada sobre su futuro pero que su relación con Javier Milei estaba freezada, el economista le planteó su deseo de ser candidato a presidente amarillo puro. Para el expresidente fueron palabras deseadas: viene alentando a nuevas figuras del PRO a jugar. En el encuentro, Macri le planteó a Lacunza: "Tenés que salir a caminar, a proponer, yo después te puedo empujar."
Lacunza reconoció en una entrevista en A24 que le gustaría ser candidato a presidente: "Faltan 18 meses para las elecciones, pero tengo esa vocación. Sí, me gustaría, pero eso no es una decisión mía." La frase sorprendió porque nunca había planteado con tanta claridad una aspiración presidencial. Además de su paso por Hacienda durante el gobierno de Cambiemos, hoy es vicepresidente de Racing Club, dirige la consultora Empiria y ocupa un cargo como director del Banco de Córdoba en representación del PRO.
La aparición de Lacunza fue leída dentro del partido como algo más que una expresión individual. Para varios dirigentes, volvió a instalar la discusión sobre si el PRO debía reservarse la posibilidad de llegar a 2027 con un candidato presidencial propio, aun cuando más adelante terminara construyendo algún tipo de entendimiento con La Libertad Avanza. El movimiento también inquietó en la Casa Rosada, donde el objetivo es que Milei gane en primera vuelta y evitar un balotaje que podría unificar a la oposición detrás de un solo nombre.
En la Casa Rosada existió un objetivo electoral claramente definido: intentar que Javier Milei consiguiera la reelección en primera vuelta y evitar un balotaje que podría unificar detrás de un solo candidato a buena parte de la oposición. Desde esa perspectiva, cualquier candidatura competitiva ubicada dentro del universo liberal o del centro-derecha comenzó a ser observada con atención, incluso cuando todavía faltaran 18 meses para las elecciones.
En relación al posicionamiento del PRO frente a La Libertad Avanza, Lacunza remarcó la necesidad de recuperar los valores propios del espacio y marcar matices con el oficialismo. "Estamos en la búsqueda de la confluencia de esa identidad que se ha desdibujado en los últimos años. Estamos tratando de volver a ponerle un perímetro", señaló, para luego advertir que "es mejor que el PRO tenga una oferta independiente, con algunas afinidades sobre todo económicas con el Gobierno, pero con unas diferencias sobre todo institucionales, políticas y republicanas."
Dentro del PRO pronostican un 40% de posibilidades de ir solos y un 60% de sellar una alianza con La Libertad Avanza. Mientras un sector impulsa profundizar el entendimiento con el oficialismo y acompañar una eventual reelección de Milei, otro grupo sostiene que el partido necesita preservar una identidad propia y ofrecer una alternativa dentro del espacio de centroderecha. Esa tensión, que se expresa en los apellidos y en los viajes de Macri por las provincias, es la interna que el PRO no termina de resolver mientras el reloj electoral corre.