25 de Septiembre de 2026
Nacionales / 25-09-2026

El mapa de la pobreza: las zonas más comprometidas y la ciudad en la que más de la mitad de la gente no cubre sus necesidades básicas





Hay 45,1 puntos de diferencia entre el aglomerado con mayor y el de menor índice de pobreza. Cómo se reparte la indigencia.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió los datos del mapa social de la Argentina, exponiendo una profunda y marcada brecha territorial entre los principales centros urbanos del país. La radiografía oficial confirmó la persistencia de asimetrías estructurales extremas, con una distancia de hasta 45,1 puntos porcentuales entre el conglomerado urbano con los registros de mayor vulnerabilidad económica y la jurisdicción con los indicadores más favorables del territorio nacional.

La situación más crítica del reporte se concentró en el aglomerado del Gran Resistencia, en la provincia del Chaco, que se ubicó como la ciudad más comprometida del país tras registrar un índice de pobreza que superó el 52% de su población. De esta forma, más de la mitad de sus habitantes no logra cubrir la Canasta Básica Total, consolidando un cuadro de vulnerabilidad social aguda agravado por el desempleo informal y la pérdida de dinamismo en la actividad económica regional.

En el extremo opuesto del relevamiento sociodemográfico, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volvió a posicionarse como el distrito con el índice de pobreza más bajo del país, registrando valores sensiblemente inferiores a la media nacional. El mapa de la vulnerabilidad dejó al descubierto una marcada brecha geográfica, en la que las regiones del Noreste (NEA) y Noroeste (NOA) lideran los indicadores de mayor deterioro social, seguidas de cerca por los cordones más poblados del Conurbano Bonaerense.

En lo que respecta a la indigencia —la porción de la población que no cuenta con ingresos suficientes para cubrir siquiera la Canasta Básica Alimentaria—, los registros mostraron un comportamiento alarmante en los principales aglomerados del país. El fenómeno de la privación extrema se repartió con mayor dureza en los grandes centros urbanos del interior y en la primera y segunda sección del Gran Buenos Aires, donde el impacto del precio de los alimentos empujó a miles de familias a la indigencia.

Analistas sociales y económicos advierten que la divergencia entre aglomerados responde a factores estructurales históricos, entre los que se destacan la disparidad en la generación de empleo privado formal, la calidad de la infraestructura de servicios y el grado de dependencia del empleo público provincial y municipal. Las disparidades revelan que el impacto del proceso inflacionario sobre el consumo no afectó de manera uniforme, castigando con mayor severidad a los núcleos urbanos con menor diversificación productiva.

La publicación del informe oficial reavivó las discusiones en torno a la efectividad de los programas de asistencia social descentralizados y la necesidad de articular políticas de desarrollo regional integrales. De cara a los próximos meses, la evolución del mapa de la pobreza dependerá sustancialmente de la capacidad de la economía para estabilizar los precios de la canasta básica y dinamizar la creación de empleo genuino en las áreas más castigadas del mapa nacional.

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