08 de Octubre de 2026
Nacionales / 08-10-2026

El Gobierno llegaría a las elecciones con una recuperación económica modesta y una baja de la inflación a casi 20% anual





La economía sufrió una caída en el tercer trimestre, lo que implica entrar en "recesión técnica". Sin embargo, se vislumbra un repunte para fin de año, mientras se consolida el proceso de desinflación.

El escenario macroeconómico de cara al próximo turno electoral comienza a delinear un panorama de claroscuros para el Poder Ejecutivo. De acuerdo con las proyecciones más recientes de consultoras privadas y organismos financieros, el Gobierno arribará a los comicios con una actividad económica en proceso de recuperación gradual y con un ritmo de aumento de precios que convergería hacia un piso cercano al 20% anual.

El camino hacia esa estabilización no estuvo exento de turbulencias. Durante el tercer trimestre del año, los principales indicadores de producción y consumo reflejaron una contracción respecto al período previo, acumulando dos trimestres consecutivos en terreno negativo y marcando el ingreso formal de la economía en un cuadro de "recesión técnica".

Pese al parón de la actividad registrado en los meses de invierno, los análisis de coyuntura coinciden en que el punto de inflexión comenzará a percibirse hacia el cierre del año. Impulsado por el crédito privado, la mejora de los salarios reales en sectores estratégicos y un repunte en el dinamismo agropecuario y energético, el nivel de actividad mostraría una reactivación moderada que se consolidará a lo largo de los meses previos a la votación.

El dato más favorable para las aspiraciones del oficialismo radica en la marcha del programa de desinflación. La combinación de disciplina fiscal, prudencia monetaria y un ancla cambiaria ha permitido perforar pisos históricos recientes, proyectando un IPC que se aproximará a un ritmo interanual del 20%, una cifra significativamente menor a los picos registrados en el arranque de la gestión.

No obstante, los economistas advierten que la recuperación prevista no tendrá la intensidad de un rebote en forma de "V", sino más bien la dinámica de una marcha heterogénea y paulatina. Mientas sectores orientados a la exportación como la minería y el petróleo liderarán el crecimiento, la industria manufacturera y el comercio minorista experimentarán una salida más lenta debido al impacto acumulado de la pérdida de poder adquisitivo en los sectores de menores ingresos.

En los despachos oficiales confían en que la combinación de estabilidad de precios y un consumo en leve recuperación será suficiente para construir una narrativa de ordenamiento macroeconómico ante el electorado. La premisa central del equipo económico es evitar cualquier sobresalto monetario o cambiario que ponga en riesgo la tendencia bajista de la inflación en la antesala de las urnas.

El desafío de la gestión radicará en sostener este delicado equilibrio sin descuidar las variables sociales ni las reservas del Banco Central. El desenlace del ciclo electoral dependerá en buena medida de la percepción ciudadana sobre si la baja del costo de vida se traduce finalmente en una mejora palpable del bienestar cotidiano.

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