31 de Octubre de 2026
Nacionales / 30-10-2026

Nuevo foco de malestar con Bullrich y aparecen diferencias en el Gobierno sobre cómo lidiar con sus desmarques





Las Fuerzas del Cielo le reprochan haber reconocido el triunfo de Lula y la ubican detrás de la inclusión de Alejandra Monteoliva en el Consejo de Seguridad Nacional. En el entorno de Karina Milei, eligieron no responder y minimizan el episodio, mientras en Diputados niegan una intervención de la senadora.

La convivencia interna en el oficialismo sumó un nuevo capítulo de tensión a raíz de los recientes posicionamientos públicos de Patricia Bullrich. Los desmarques de la senadora nacional generaron malestar en los sectores más duros de La Libertad Avanza y expusieron criterios contrapuestos entre las principales espadas del Poder Ejecutivo sobre el modo de procesar sus manifestaciones de diferenciación política.   

El desencadenante de la molestia radica en dos frentes específicos. Por un lado, la facción identificada como "Las Fuerzas del Cielo" reprochó con dureza que la legisladora haya reconocido públicamente la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, contrarrestando la postura de silencio reservado adoptada por la Casa Rosada. Por el otro, atribuyen a su influencia la incorporación de la secretaria de Seguridad, Alejandra Monteoliva, dentro de la estructura proyectada para el Consejo de Seguridad Nacional.   

El malestar del ala vinculada al estratega Santiago Caputo se tradujo en mensajes dirigidos a marcarle la cancha a la exministra, instando a dejar las posturas moderadas de lado dentro de la coalición. Desde este sector consideran que el rol del órgano de seguridad debe enfocarse en planteos estratégicos y no en la subordinación operativa de las fuerzas policiales, marcando distancias explícitas con el criterio de la funcionaria de Seguridad.   

En contraste con la beligerancia de este espacio, en el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, optaron por apelar a la indiferencia. En Balcarce 50 eligieron no responder a las declaraciones de Bullrich, argumentando que la repetición sistemática de sus diferenciaciones termina por restarle impacto político y prefiriendo evitar una escalada directa en la confrontación pública.   

Por su parte, la bancada oficialista en la Cámara de Diputados desestimó cualquier tipo de injerencia por parte de la senadora en la redacción final del proyecto institucional. Fuentes parlamentarias señalaron que la inclusión del Ministerio de Seguridad respondió a pedidos efectuados por diversos legisladores durante el debate en comisiones, rechazando la existencia de presiones o gestiones directas del entorno de Bullrich sobre la Cámara Baja.   

Desde el círculo cercano a la dirigente justificaron las modificaciones como concesiones necesarias para destrabar acuerdos con bloques aliados y garantizar la legalidad de las actuaciones del organismo. Asimismo, enfatizaron que los gestores del Poder Ejecutivo estaban al tanto de los planteos formulados durante el proceso de negociación legislativa.   

El nuevo contrapunto vuelve a poner de manifiesto las fricciones latentes entre la conducción libertaria y sus principales socios políticos. Mientras en los despachos presidenciales evalúan hasta dónde tolerar la autonomía discursiva de la senadora, la dinámica interna presagia nuevos roces de cara al diseño de la agenda legislativa y electoral del Gobierno. 

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