El viernes por la noche, cerca de las 21, una explosión estremeció a Carlos Spegazzini, partido de Ezeiza, rompiendo vidrios y sacudiendo viviendas en un amplio radio. De inmediato, un incendio de gran magnitud se desató en el polo industrial, generando un hongo de fuego y densas columnas de humo que alarmaron a toda la región.
Más de 70 dotaciones de bomberos de distintos municipios del Área Metropolitana trabajaron durante la madrugada para contener las llamas. Defensa Civil confirmó que el fuego fue contenido pero no completamente sofocado, mientras que el gobierno bonaerense aseguró que la situación “ya está bajo control”.
Las autoridades informaron que no hubo heridos de gravedad, aunque se registraron al menos 20 personas asistidas por el sistema de salud, todas fuera de peligro. El operativo incluyó la evacuación preventiva de personal y vecinos cercanos, además del cierre parcial de la Autopista Ezeiza-Cañuelas.
Respecto a las hipótesis sobre el origen del fuego, los peritajes oficiales aún están en curso. Sin embargo, se investiga si la explosión inicial se produjo en una planta de productos químicos vinculada a la empresa Logischem, dedicada al almacenamiento y distribución de sustancias peligrosas. Otras compañías de la zona, como Sinteplast, aclararon que sus instalaciones no fueron el foco del incidente.
Los especialistas barajan dos posibles causas: un accidente industrial derivado de la manipulación de materiales inflamables o una falla en los sistemas de seguridad del depósito. Por ahora, no se descarta ninguna hipótesis y se esperan los resultados de las pericias para determinar responsabilidades.
El incendio en Ezeiza se convirtió en uno de los más graves de los últimos años en el Conurbano bonaerense. La magnitud del operativo y la conmoción vecinal reflejan la necesidad de reforzar controles en los parques industriales, donde la presencia de sustancias químicas exige protocolos más estrictos para evitar tragedias mayores.