Un relevamiento realizado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) encendió las alarmas en distintas localidades del país, incluida Roque Pérez, al detectar concentraciones de arsénico en el agua superiores a los valores seguros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El informe, que analizó más de 350 muestras, elaboró un mapa de riesgo que clasifica las zonas en tres categorías: verde, agua segura para consumo; amarillo, riesgo moderado que requiere precaución; y rojo, donde se recomienda no beber ni cocinar con esa agua. Roque Pérez quedó ubicada en este último grupo, lo que supone un riesgo sanitario significativo para la población.
Semanas atrás, el grupo ambientalista Reverdecer, conformado por vecinos autoconvocados de la ciudad, había difundido resultados similares. En su relevamiento local se tomaron dos muestras de pozos convencionales y ocho de la red de ABSA, todas con niveles de arsénico que superaban los límites permitidos.
La confirmación del ITBA refuerza la preocupación de la comunidad y pone en evidencia la necesidad de medidas urgentes. Los especialistas advierten que la exposición prolongada al arsénico puede provocar graves problemas de salud, entre ellos afecciones en la piel, enfermedades cardiovasculares y un aumento del riesgo de cáncer.
Desde Reverdecer informaron que ya presentaron una demanda judicial contra ABSA, reclamando acciones inmediatas y soluciones estructurales que garanticen el acceso a agua segura. La organización sostiene que la empresa debe responder por la calidad del servicio y asegurar la potabilidad del suministro.
La situación coloca a Roque Pérez en el centro de un debate más amplio sobre la gestión del agua en la provincia y la necesidad de políticas públicas que prioricen la salud de la población. Mientras tanto, los vecinos esperan respuestas concretas y rápidas para revertir un escenario que amenaza directamente su calidad de vida.