Los comercios de Mar del Plata registraron en noviembre una caída del 9,6% en las ventas, según un informe de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP). El dato se acerca a los dos dígitos y refleja el impacto de la recesión en una ciudad que depende fuertemente del consumo interno y de la temporada turística. A pocas semanas del inicio del verano, el panorama genera preocupación entre empresarios y comerciantes.
El estudio del Departamento de Estudios Sociales y Económicos de la UCIP reveló que el 82,5% de los asociados considera que no es un buen momento para realizar inversiones significativas. La falta de expectativas de repunte obliga a frenar proyectos y ajustar costos. “Los costos suben más rápido que los precios y se resigna margen de utilidad”, advirtieron desde la entidad, en un contexto de inflación persistente y caída del poder adquisitivo.
En cuanto al rendimiento de las operaciones comerciales, el relevamiento mostró que el 50,8% calificó sus utilidades como regulares, el 28,6% como malas y el 6,3% como pésimas. Apenas un 1,6% dijo tener resultados muy buenos. El deterioro de la rentabilidad se suma a un incremento del 30% al 40% en los cheques rechazados durante el último trimestre, lo que evidencia la fragilidad de la cadena de pagos.
La recesión también expone a las Pymes locales, que enfrentan plazos de cobro del Estado de entre 30 y 90 días y dificultades para sostener salarios y proveedores. El clima de incertidumbre se refleja en la falta de confianza: más de la mitad de los comerciantes consultados cree que la temporada no alcanzará para revertir la tendencia negativa.
Con el verano a la vuelta de la esquina, Mar del Plata se prepara para recibir turistas, pero la caída del consumo interno y la retracción de las ventas ponen en duda la capacidad de recuperación. El comercio local espera que la temporada aporte oxígeno, aunque las señales actuales muestran que la crisis económica se instaló en la ciudad y amenaza con prolongarse.