El kirchnerismo volvió a quedar en el centro de la escena política tras el duro cruce entre Juan Grabois y Mayra Mendoza, que dejó al descubierto las tensiones internas en el peronismo bonaerense. El conflicto se originó en Quilmes, donde el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza para regular el sistema de estacionamiento medido y desplazar a los llamados “trapitos”.
La medida generó protestas de militantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), organización que lidera Grabois, y derivó en incidentes frente a la Municipalidad. En ese contexto, Mendoza envió un audio explosivo al diputado nacional acusándolo de “fomentar la violencia” y de “faltarle el respeto”, mientras Grabois calificó de “lamentable” la gestión camporista en el distrito.
El episodio no solo expuso la disputa territorial en Quilmes, sino que también volvió a poner bajo la lupa el rol de Cristina Kirchner como articuladora de las distintas vertientes del kirchnerismo. Grabois, cercano a la ex presidenta pero con autonomía discursiva, se mostró dispuesto a confrontar con figuras de La Cámpora, mientras Mendoza defendió la decisión municipal como parte de un ordenamiento necesario.
Analistas señalan que la pelea refleja un choque de estilos y estrategias: Grabois, con fuerte anclaje en los movimientos sociales, y Mendoza, referente de la estructura camporista en el conurbano. La tensión se suma a otros cortocircuitos recientes dentro del espacio, en un momento en que el peronismo busca recomponer su unidad de cara a 2026.
📌 Dato clave: El enfrentamiento entre Grabois y Mendoza por los “trapitos” en Quilmes derivó en acusaciones cruzadas y expuso una nueva grieta en el kirchnerismo.