Las fuertes lluvias registradas en los últimos días en la provincia de Corrientes generaron una situación crítica en varias localidades ribereñas. Según datos oficiales, más de 400 personas debieron ser evacuadas por el avance de las aguas tras la crecida de los ríos Paraná y Uruguay.
El fenómeno afectó principalmente a los departamentos de Itatí, Paso de la Patria, Santo Tomé y Garruchos, donde las defensas naturales no lograron contener el desborde. Las familias fueron trasladadas a centros comunitarios y escuelas acondicionadas como refugios temporales.
El Gobierno provincial, junto con Defensa Civil y los municipios, desplegó operativos de asistencia que incluyen entrega de alimentos, agua potable y atención médica. Además, se reforzó el monitoreo de las zonas más comprometidas para prevenir nuevas evacuaciones.
Las autoridades advirtieron que el nivel de los ríos continúa en ascenso debido a las intensas precipitaciones en la cuenca alta, lo que podría agravar la situación en las próximas horas. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene vigente una alerta por tormentas fuertes en la región.
La emergencia reaviva el debate sobre la infraestructura hídrica y la necesidad de obras de contención más robustas para enfrentar fenómenos climáticos cada vez más frecuentes. Mientras tanto, la prioridad está puesta en garantizar la seguridad de las familias afectadas y en coordinar la asistencia hasta que las condiciones permitan el regreso a sus hogares.