18 de Abril de 2026
Locales / 15-01-2026

La cárcel de Marcos Paz estaría lista en marzo y buscan comenzar con la demolición de Devoto antes de fin de año





El acuerdo entre Nación y Ciudad prevé la entrega del nuevo penal en Marcos Paz durante el primer cuatrimestre de 2026. Con capacidad para más de 2.200 internos, permitirá desalojar Devoto y avanzar en la transformación del sistema penitenciario.

La obra civil del complejo penitenciario de Marcos Paz ya está concluida y restan detalles de equipamiento interior. Según fuentes oficiales, en marzo estará lista para recibir a los primeros internos. El establecimiento contará con 2.240 plazas, cumpliendo estándares de seguridad y habitabilidad, y será traspasado a la órbita del Servicio Penitenciario Federal.

El traslado de los detenidos de Devoto es un compromiso asumido por Nación y Ciudad desde 2018, pero que sufrió demoras. Actualmente, el penal porteño alberga a 1.500 presos, mientras que otros 700 permanecen en comisarías y alcaidías. La nueva cárcel busca aliviar esa sobrecarga y ordenar el sistema.

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que el Gobierno “aspira a cerrar Devoto en 2026” y que los traslados comenzarán apenas esté habilitado Marcos Paz. Reconoció que se trata de un proceso complejo, pero destacó que es un paso clave para modernizar la política penitenciaria.

El acuerdo firmado entre Nación y Ciudad establece que, una vez finalizada la entrega de Marcos Paz, se avanzará con la demolición del penal de Devoto antes de fin de año. El predio será liberado para futuros proyectos urbanos, aunque aún no se definió su destino.

La clausura de Devoto marca el fin de una etapa: se trata de la única cárcel dentro de la Ciudad de Buenos Aires, con más de un siglo de historia. Su cierre busca mejorar las condiciones de detención y responder a reclamos de vecinos y organizaciones que pedían transformar el barrio.

Con la inauguración de Marcos Paz y el cierre de Devoto, el Gobierno apunta a aumentar la capacidad del sistema penitenciario federal, descomprimir comisarías y garantizar estándares internacionales de habitabilidad. El desafío será acompañar la obra con políticas de reinserción y control que eviten repetir viejas prácticas.

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