La tensión laboral se trasladó al corazón de la industria avícola. La planta de Granja Tres Arroyos en Pilar fue paralizada por sus trabajadores, que reclaman el pago de salarios atrasados y la mitad del aguinaldo correspondiente a diciembre. La medida de fuerza se inició tras semanas de reclamos sin respuesta y amenaza con extenderse si la empresa no presenta una solución inmediata.
Según los delegados gremiales, la compañía adeuda la primera quincena de enero y el 50% del aguinaldo, lo que dejó a cientos de empleados en una situación crítica. “Estamos trabajando sin cobrar y con incertidumbre sobre el futuro de la planta”, señalaron voceros sindicales, quienes remarcaron que la protesta busca visibilizar la crisis y presionar a la empresa para que cumpla con sus obligaciones.
La paralización ocurre en un contexto de profunda crisis en la industria frigorífica y avícola, golpeada por la caída del consumo interno, el aumento de costos y la dificultad para acceder a financiamiento. Granja Tres Arroyos, uno de los principales jugadores del sector, enfrenta además presiones por la competencia internacional y la baja rentabilidad en el mercado local.
Fuentes empresariales admitieron que la situación financiera es delicada, aunque evitaron dar precisiones sobre los plazos de pago. En paralelo, el Ministerio de Trabajo bonaerense evalúa intervenir para mediar en el conflicto y garantizar que los trabajadores perciban sus haberes. La incertidumbre crece en Pilar, donde la planta es un polo de empleo clave para la región.
El caso refleja un problema más amplio: la fragilidad de la cadena cárnica argentina en un escenario de recesión y pérdida de poder adquisitivo. Mientras los trabajadores esperan una respuesta, la paralización de la planta de Granja Tres Arroyos se convierte en un símbolo de las tensiones que atraviesa el sector y de la necesidad de políticas que estabilicen la producción y el empleo.