En el marco de las conversaciones por la renovación de autoridades del Partido Justicialista bonaerense, Máximo Kirchner transmitió a su círculo íntimo que está dispuesto a ceder la conducción del partido si Axel Kicillof acepta asumir personalmente la presidencia. La propuesta busca descomprimir tensiones y evitar que la disputa interna fracture al peronismo en el distrito más importante del país.
El gesto del diputado nacional llega en un momento clave: el plazo para la presentación de listas vence el próximo 8 de febrero, y distintos sectores del PJ se encuentran en plena negociación. Mientras el kicillofismo impulsa a Verónica Magario como candidata, Kirchner sorprendió al plantear que “la mejor manera de terminar con las internas es que el propio gobernador conduzca el partido”.
Según fuentes cercanas al líder de La Cámpora, la idea responde a un criterio de lógica política: que el presidente del PJ bonaerense esté alineado directamente con el Ejecutivo provincial. Kirchner sostuvo que, si el gobernador tiene aspiraciones nacionales hacia 2027, resulta coherente que pueda proyectar su plataforma desde un cargo institucional dentro del peronismo.
La propuesta también refleja la tensión con otros dirigentes. Intentos previos de instalar nombres como Federico Otermin o Julio Alak no prosperaron, y la interna con Verónica Magario se mantiene abierta. En ese contexto, la figura de Kicillof aparece como un punto de consenso capaz de ordenar las distintas corrientes del PJ.
El desenlace de esta pulseada será decisivo para el futuro del peronismo bonaerense. Con el cierre de listas a la vuelta de la esquina, la definición sobre quién presidirá el partido marcará el rumbo de las negociaciones y el equilibrio de poder dentro del oficialismo provincial.