18 de Abril de 2026
Locales / 03-02-2026

Rebelión en el Norte Grande: los conflictos en los PJ de Salta y Jujuy desafían el liderazgo de Cristina Kirchner





El gobernador Gustavo Sáenz y la senadora Carolina Moisés encabezan una ofensiva contra la conducción de la ex presidenta, marcando una ruptura profunda en el peronismo federal. Con el respaldo de los mandatarios Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, el bloque regional consolida un armado anti kirchnerista que busca autonomía frente a las decisiones de Buenos Aires.

La tensión interna en el Partido Justicialista ha alcanzado un nuevo punto de ebullición en el inicio de 2026. Los focos de conflicto en Salta y Jujuy, que se mantenían latentes, terminaron por estallar tras las recientes intervenciones partidarias dispuestas por la conducción nacional que encabeza Cristina Kirchner. Este escenario ha reactivado una "rebelión" de los sectores territoriales que acusan al Instituto Patria de intentar silenciar las voces disidentes mediante sanciones y el uso del "látigo" partidario.

En Jujuy, la situación escaló luego de que los interventores Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez suspendieran la afiliación de la senadora nacional Carolina Moisés y de otros 300 dirigentes. La medida fue una respuesta al acompañamiento de Moisés a iniciativas clave del Gobierno nacional, como el Presupuesto 2026 y el RIGI. La legisladora calificó la decisión como un "mamarracho jurídico" y un "acto de cobardía", denunciando que el PJ se ha transformado en una "pyme familiar" que elige candidatos a dedo desde la Capital Federal.

Por su parte, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, ha consolidado su perfil como un aliado táctico de la Casa Rosada, lo que profundizó su distanciamiento con el kirchnerismo duro. Tras la intervención del PJ salteño ordenada por CFK —motivada por el voto de los diputados que responden al mandatario en favor del oficialismo—, Sáenz acusó a la ex presidenta de reducir al peronismo a una expresión minoritaria. Desde su entorno aseguran que el modelo de conducción actual agota las posibilidades electorales del partido de cara al futuro.

Esta resistencia no es un hecho aislado, sino que forma parte de un armado mayor en el Norte Grande. Los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) actúan como sostenes de esta liga de mandatarios "no kirchneristas". Juntos, buscan construir una identidad propia que priorice la gestión provincial y la gobernabilidad por sobre las directrices ideológicas de Buenos Aires, formando un bloque legislativo que ya negocia directamente con el Ministerio del Interior sin pasar por el filtro de la conducción partidaria.

Mientras el peronismo bonaerense pone el foco en la interna entre el kicillofismo y La Cámpora, el estallido en el norte del país expone la fragilidad de la unidad nacional del PJ. La falta de mecanismos democráticos para dirimir diferencias y la postergación indefinida de las internas en provincias clave parecen alimentar una diáspora que deja al partido en una situación bastante caótica. En este contexto, el desafío de Sáenz y Moisés se presenta como el primer paso de un reagrupamiento federal que busca jubilar el liderazgo ultra K.

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