La postal de las principales avenidas porteñas muestra cada vez más persianas bajas. Un informe privado reveló que en el Área Metropolitana de Buenos Aires se contabilizan 284 locales vacíos, entre inmuebles en venta, alquiler o directamente cerrados. La cifra marca un incremento significativo respecto al año pasado y confirma la tendencia de retracción en el comercio minorista.
El estudio indica que la cantidad de locales desocupados creció 38,5% en comparación con el mismo período de 2025 y 43,4% frente al bimestre anterior. El dato preocupa a las cámaras empresarias, que advierten sobre el impacto en el empleo y en la dinámica de los barrios.
Las avenidas con mayor concentración de locales vacíos son Corrientes, Santa Fe y Rivadavia, históricamente ejes comerciales de la Ciudad. También se registraron aumentos en zonas de Caballito, Flores y Belgrano, donde la presión de los costos fijos y la caída del consumo golpean con fuerza.
Los especialistas señalan que el fenómeno responde a una combinación de factores: la inflación, el encarecimiento de los alquileres, la caída del poder adquisitivo y la migración de parte del consumo hacia plataformas digitales. En muchos casos, los comerciantes no logran sostener la ecuación entre ingresos y gastos.
La situación genera un efecto dominó en la vida urbana. Los locales cerrados afectan la seguridad, reducen la circulación de personas y deterioran la imagen de las avenidas. Además, complican la recuperación de la actividad comercial, ya que desalientan nuevas inversiones.
Desde el sector inmobiliario advierten que la recuperación dependerá de la estabilidad macroeconómica y de políticas que incentiven el consumo. Mientras tanto, el mapa de persianas bajas se expande y se convierte en un termómetro de la crisis.
El relevamiento concluye que, de no mediar medidas de alivio, la tendencia podría profundizarse en los próximos meses. La Ciudad enfrenta así un desafío doble: sostener la actividad comercial y preservar la vitalidad de sus avenidas tradicionales.