Lo que comenzó como una mesa de trabajo con vecinos y comerciantes en Villa Ballester terminó proyectando sombras sobre la cohesión de La Libertad Avanza (LLA) en el distrito. Aunque la agenda oficial estuvo marcada por el reclamo urgente ante la inseguridad, la gestión de residuos y la presión tributaria, el trasfondo político no pasó inadvertido.
El evento, que reunió a diversas figuras del espacio, se convirtió en noticia por una omisión de peso: la ausencia de Daniel Mollo. En el termómetro de la política local, su falta de participación se interpreta como un síntoma de la sensibilidad que atraviesa la interna partidaria en estas semanas.
Fisuras en la estructura
Los rumores de una fractura inminente en el bloque libertario han dejado de ser simples versiones de pasillo para ganar volumen. El indicio más concreto de este distanciamiento es el posicionamiento de las consejeras escolares Soledad Arévalo y Candela Salóm, quienes parecen haberse alejado de la conducción que ejerce Marcelo Gil.
Esta situación traslada la incertidumbre directamente al Concejo Deliberante. La configuración actual del bloque de LLA en San Martín está bajo una lupa rigurosa; las lealtades y los alineamientos hoy son una incógnita que alimenta la hipótesis de una fragmentación legislativa.
Un escenario de incertidumbre
Mientras la dirigencia intenta ordenar las piezas, el pulso de la calle no da tregua. Los vecinos de San Martín priorizan respuestas contra el delito y el alivio fiscal, ajenos —en principio— a las disputas de poder. Sin embargo, la efectividad política suele depender de una conducción clara, algo que hoy parece estar bajo prueba en el distrito.
La jornada en Ballester funcionó, en última instancia, como un espejo: mostró la realidad de un territorio con demandas insatisfechas y, al mismo tiempo, las grietas de un armado político que empieza a crujir desde adentro.