El proceso de privatización de la Vía Navegable Troncal, más conocida como la Hidrovía, el corredor fluvial por el que circula el 85% del comercio exterior argentino, inicia su fase final con la apertura del tercer sobre de la licitación este martes 19 de mayo a las 13 horas, a través del portal oficial CONTRAT.AR. El resultado determinará cuál de las dos empresas belgas finalistas asumirá la operación y modernización de la autopista fluvial durante los próximos 25 años, en lo que constituye la licitación más estratégica del gobierno de Javier Milei.
El actual proceso para adjudicar a un operador privado la concesión por peaje de la Vía Navegable Troncal se lanzó en diciembre de 2025. A la licitación se presentaron inicialmente las belgas Jan De Nul NV —actualmente a cargo del dragado de la hidrovía— y Dredging, Environmental & Marine Engineering (DEME), además de la brasileña DTA Engenharia, aunque esta última no pasó a etapas posteriores del proceso. Jan De Nul compite asociada a la firma argentina Servimagnus, mientras que DEME llegó a la etapa final en solitario.
La Agencia Nacional de Puertos y Navegación confirmó que Jan De Nul obtuvo 66,2 puntos en la propuesta técnica, frente a 42,14 puntos de DEME. En caso de que ambas empresas ofrezcan el mismo precio —que todo indica se acercaría al piso de la banda de USD 3,80 por tonelada de registro neto—, Jan De Nul resultaría la ganadora por tener mayor puntaje técnico acumulado. Esa ventaja convierte al consorcio belga-argentino en el favorito, aunque la definición económica puede alterar el resultado.
La pelea por la Hidrovía se transformó en una batalla de poder que va mucho más allá de un contrato de dragado y balizamiento. Es el control de la autopista fluvial por donde salen los granos, la harina, el aceite, parte de la industria automotriz y, en definitiva, los dólares que sostienen la economía argentina. Tal es el grado de interés que Estados Unidos y China han seguido de cerca el asunto, cada cual con sus intereses particulares y contrapuestos. En ese tablero, una de las empresas intentó posicionar a la otra como el brazo chino de la licitación, mientras se autoproclamaba del lado estadounidense. El Gobierno, por su parte, insistió en que "no hay problema con China".
Según cálculos de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, la concesión prevista por 25 años le permitirá al adjudicatario facturar aproximadamente USD 15.000 millones. Quien obtenga la concesión deberá garantizar la modernización, ampliación, dragado y balizamiento de la Hidrovía a riesgo empresario, sin aval estatal, con un retorno mínimo del 6% calculado en función del peaje que cobrará a los usuarios. Una meta explícita es la baja de tarifas: el titular de la Agencia de Puertos, Iñaki Arreseygor, sostuvo que si las propuestas alcanzan el valor mínimo de la banda prevista, los costos de peaje podrían bajar al menos un 15%.
Sin embargo, el proceso llega a la recta final con nubarrones jurídicos. El proceso llega a esta etapa con serias observaciones del Ministerio Público Fiscal sobre posibles irregularidades que, según la propia Procuraduría de Investigaciones Administrativas, podrían derivar en consecuencias administrativas e incluso penales. Es la tercera vez que la PIA interviene en procesos de privatización de la Hidrovía: también lo hizo durante el primer intento del Gobierno de Milei y durante la gestión de Alberto Fernández, aquella que terminó en escándalo y estatización.
Este es el segundo proceso de licitación para la concesión de la hidrovía que lleva adelante el Gobierno de Milei, después de que el primero, lanzado en noviembre de 2024, fuera declarado nulo en febrero de 2025 ante la presentación de una sola oferta. La concesión de la hidrovía estuvo por 25 años en manos de un consorcio privado integrado por Jan De Nul y la argentina Emepa, hasta que en septiembre de 2021, tras caducar el contrato, el Estado argentino se hizo cargo de la administración de la Vía Navegable Troncal. Hoy, a las 13, se sabrá si esa historia de idas y vueltas termina finalmente con un ganador.